
TRAYECTORIA
Actualmente vive en Londres y se dedica a la publicación de revistas de arte. También tiene una fundación llamada con su nombre, que se dedica a promover la creatividad y sacar el mayor rendimiento al arte. Está entre las 25 mujeres más ricas del Reino Unido, con una fortuna aproximada de 325 millones de euros. Louise T. Blouin ha estado en Bilbao visitanto el Guggenheim.
-¿Para qué sirve el arte?
-Yo me preguntaría más bien: ¿qué puede hacer el arte en las relaciones internacionales? ¿Puede ayudar a resolver conflictos? Todos los estudiantes de Estados Unidos deberían aprender las cosas básicas de otras culturas. Las diferencias son maravillosas, y si una persona abre sus ojos a ellas, se enriquece. Nosotros, los occidentales, necesitamos más humildad. Parece que estamos todo el día diciendo a la gente qué tiene que comer y cómo tiene que pensar. Internet nos ha acercado tanto que nos ha hecho vecinos a todos. Pero a veces no nos entendemos y esa falta de comunicación es la que podría resolver el arte.
-¿De qué manera?
-La cultura es nuestra marca genética. Si vamos a un país y conocemos su arte, nos sentiremos mejor y nos podremos comunicar. Esto es algo tan básico que tiene que entrar en las escuelas, en las de los niños y en las de economía, pues sólo entendiendo al otro se pueden hacer buenos negocios. ¿Qué nos puede enseñar el arte? A mirar con atención, con detenimiento. ¿Le parece poco?
-¿Un ejemplo?
-Me pongo delante de un cuadro del siglo XVIII y observo que la mujer tiene un vestido que le impide moverse y viajar en un carruaje. Mirando el cuadro trato de ponerme en su lugar y de entenderla, aunque yo no haya vivido en esa época. Puede haber miles de ejemplos como éste. En mi fundación tratamos de investigar cómo una mayor apertura de los sentidos, no sólo de la vista sino también del tacto o el olfato, revierte en una comunicación más completa. Si esa apertura ocurre, la persona se vuelve más creativa. ¿Se puede ser culto y arrogante? Yo creo que no, que eso es imposible, una contradicción.
El mismo jardín
-¿No cree que las culturas a veces se encierran o se endiosan y no dejan ver lo que hay fuera?
-Es una posibilidad, pero yo elijo la contraria. Yo me fijo en cómo viste la gente, en lo que come...Hasta hace poco he sido la dueña, junto con mi ex marido, de 400 revistas distribuidas en 25 países y dedicadas a los anuncios por palabras. Un día estaba en Rusia, al día siguiente en Italia y al otro en Argentina. Me sentía muy afortunada porque aprendía muchas cosas viajando. Ahora tenemos Internet, que, como he dicho, nos acerca a todos.
-También ha dicho que entre los vecinos suele haber peleas.
-Compartimos el mismo jardín. Miremos las flores que hay, conozcámoslas y cuidémoslas juntos. Un político, antes de ir a Irak, debería conocer su cultura, increíblemente compleja porque es muy antigua. Si vas allí sin saber apenas nada, tus decisiones serán erróneas y tendrás que cargar con las consecuencias. La ciencia y la tecnología están avanzando muy rápido, también en su capacidad destructiva. Así que mantener grandes áreas en la pobreza es algo explosivo y que no podemos permitirnos. Nosotros trabajamos mucho en la fundación en este aspecto, en el desarrollo cultural asociado al desarrollo económico.
-¿Cuál cree que es el papel de los filántropos en el mundo actual?
-Trato de potenciar la creatividad de la gente y de proporcionar los instrumentos para ello a través sitios en Internet como artinfo.com, en el que hay disponible una gran cantidad de información sin cargo alguno. Los que tenemos recursos debemos apoyar el arte para que no se quede en los márgenes de la sociedad. En época romana o en las monarquías españolas, las creaciones artísticas tenían un papel central. Ahora todo tiene su parcela, el arte, la política, la ciencia. Lo que yo trato es de cruzar los descubrimientos de un campo y de otro, porque en ese cruce está la creatividad.
-Usted es una gran coleccionista y tiene varias obras de Jeff Koons, el autor del 'Puppy'. ¿Qué le gusta de de este artista?
-Su alegría. Sus obras te hacen sonreír.
-¿Forma usted parte del patronato de la Fundación Guggenheim?
-No, contribuyo económicamente a la fundación.
-¿Qué opina de los planes de expansión internacional de su director, Thomas Krens?
-La mejor respuesta a la globalización artística. Sé que al principios tuvo sus críticas y sus resistencias, algo habitual cuando una persona tiene una visión poco común de los problemas y de sus soluciones.






