
CORRESPONDENCIA
'Valdegovía y su entorno' es un libro que ha publicado recientemente el Departamento foral de Cultura. Es la obra de don Vidal Fernández de Palomares. Son documentos recopilados, seleccionados y publicados anteriormente en diversos folletos y revistas a lo largo de más de cuarenta años. Consta de 450 páginas, y está estructurada en cuatro bloques: monaquismo, toponimia, historia y los trabajos que dedicó a su querido santuario de Angosto. Este libro se publica como reconocimiento a la labor investigadora de este insigne alavés, que tenía predilección por los temas del medievo y los trata con documentación precisa y con lenguaje directo y comprensible. El libro tiene ilustración abundante y una cuidadosa y clara presentación. El historiador y paleógrafo Saturnino Ruiz de Loizaga recogió los datos biográficos de don Vidal con motivo de su fallecimiento, y se incluyen en el prólogo y presentación de este libro. En opinión de este historiador, don Vidal nos ha dejado un trabajo de incalculable valor que seguro dejarán huella indeleble.
Pero ¿quién era don Vidal Fernández de Palomares? Un alavés nacido en el valle de Lacozmonte, en el pueblecito de Guinea, en 1904. Se ordenó sacerdote en 1927. Co-menzó su ministerio sacerdotal en Amézaga de Zuia y, luego, en Salinillas de Buradón, en Álava. Posteriormente fue destinado a Vizcaya, en Sanfuentes (Abanto Ciérvana). Allí llevó a cabo la restauración de la iglesia parroquial. También rehabilitó la de Nocedal, barrio de Ortuella, dejando así huella perdurable en estos pueblos.
Los templarios en Álava
En 1947 viajó a América y trabajó con tesón y acierto en varios países, sobre todo en Panamá, donde gozó de toda la confianza y afecto de sus parroquianos, muy queridos por él. En 1959 vuelve a España y sin dejar su labor sacerdotal, se dedica a su especial afición, la investigación histórica.
Dotado de buena cultura general, con dominio del latín y con una memoria excepcional, en prolongadas conversaciones nos obsequiaba con sus agudas observaciones y sus chispazos de ingenio sobre los diversos aconteceres y personajes de la historia medieval. A él se debe la transcripción de la lápida romana, del siglo I, de Osma-Álava. También la de la lápida mozárabe de la iglesia de Tobillas y la de románica de la iglesia de Cárcamo. A él se le debe la traducción del pantocrator de la iglesia de Tuesta, así como el pergamino encontrado en este templo sobre el escultor que se compromete a «facer» siete tramazos de la nueva maestría. Es decir, las arquivoltas de la portada del templo.
En este libro hay también un estudio sobre los templarios en Álava, un trabajo exhaustivo sobre el Condado de Lantarón, así como los documentos más antiguos del santuario de Angosto. Don Vidal se informaba mucho con las gentes de esta tierra y le gustaba contrastar su investigación documentada con su presencia en los distintos lugares. Fue nombrado académico de número de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País.






