
El recinto podría haber sido construido por el conde de Aldama, que poseía una casa en aquel entorno. Es posible que la plaza de toros tuviera como objetivo acoger espectáculos taurinos de carácter privado que el conde compartía con sus invitados.
La plaza no cuenta con servicios interiores y sólo algunos vecinos recuerdan la celebración de corridas de toros en aquel lugar. Los espectáculos dirigidos a la población en general se celebraban en la zona inferior del barrio, en las inmediaciones de la 'casa de Sasiain'. «Los toros se guardaban en aquella época en el caserío 'Zamora'», como recordaba ayer Paula Aldama.
Antonio Aldama Medívil ostentaba el titulo de conde de Aldama y marqués de Ayala. Nació en Amurrio el 10 de mayo de 1867. Estudió en la Compañía de Jesús de Orduña y cursó Teología en el Seminario de Salamanca. Posteriormente dejó la carrera eclesiástica y contrajo matrimonio con Dolores Pruaño. Tuvieron siete hijos. Dos de ellos murieron muy jóvenes y del resto, cuatro se dedicaron a la Iglesia.
En 1930 tanto Antonio Aldama como su esposa decidieron consagrar el resto de sus vidas a la Iglesia. Él ingresó en la compañía de Jesús y se trasladó a Loyola. Falleció cuando aún no había transcurrido un mes desde su ingreso.
El entorno
La zona se encuentra en la actualidad abandonada y no vive nadie en el grupo de casas cercano a la plaza, que acoge un total de cuatro edificios. El conocido como 'palacio de Aldama' se quemó hace medio siglo y en las inmediaciones se localiza también la ermita dedicada a San Simón y San Judas, que celebra todos los años la festividad de ambos patrones el 28 de octubre.
El Ayuntamiento ha adquirido una parcela de casi 15.000 metros cuadrados, en la que se asienta el coso, para conservar el recinto y estudia la posibilidad de incluirlo en el recorrido natural Auzoak, que atraviesa la zona.






