Es normal. Las mujeres maduran antes que los hombres y, por lo general, al terminar la educación obligatoria ya han ajustado las cuentas con su adolescencia y están más centradas, mientras los chicos se encuentran en pleno alboroto hormonal. Un dato curioso del informe es que, a pesar de sus mayores capacidades, su inclinación por las carreras de Matemáticas, Ciencia y Tecnología es sólo del 15,1 por mil, frente al 36,6% de cada mil en el caso de los hombres.
El informe también permite al consejero mostrar la sonrisa identitaria, apoyándose en un hecho incontestable: estamos mucho mejor que (el resto de) España, si exceptuamos Navarra, que también es Euskal Herria, aunque la gobierne Miguel Sanz. En efecto, la comunidad autónoma vasca es la segunda, tras el viejo Reino, en el menor número de abandonos escolares, con una tasa del 14%, mientras España, el país de las reformas educativas ronda el 30% de abandonos.
Sólo los escolares de Portugal y Malta están por debajo de los españoles, ya nos lo había advertido el informe PISA. El ISEI-IVEI ofrece la ventaja de la simulación, al comparar los datos de la comunidad autónoma con los de los Estados miembros de la Unión Europea, como si ya se hubiese materializado con éxito el sueño de la consulta de Ibarretxe.
Los escolares de Euskadi ocupan un honroso 19º puesto, por delante de ocho países europeos, entre los que figuran Italia y Grecia, además de los citados. Bueno, pues esta generación tan propensa a darse el bote es la generación de españoles mejor preparada de la historia, según dice el presidente del Gobierno, desbordado por su optimismo antropológico. Deberíamos preocuparnos algo.






