
Hasta cuatro líneas de Renfe, Euskotren y Metro Bilbao resultaron dañadas, lo que provocó numerosos retrasos. El primer sabotaje se registró alrededor de las 6.25 horas, cuando un grupo de radicales lanzó una cadena contra la catenaria de la línea de Renfe en Sestao. Los trenes no pudieron volver a circular hasta 45 minutos después.
El siguiente acto de kale borroka se produjo en Guipúzcoa. Un doble corte de la catenaria entre Villabona y Anoeta e Ikaztegieta y Alegia supuso el corte del tráfico ferroviario entre San Sebastián y Tolosa en la línea Madrid-Hendaya. El parón afectó a tres trenes de larga distancia -Barcelona, Madrid y Galicia- y a varios de cercanías. Renfe tuvo establecer un servicio de autobuses hasta que se recuperó la normalidad, alrededor de las tres de la tarde.
El tercer percance se produjo minutos antes de las 8.45 de la mañana a la altura de la localidad vizcaína de Forua y fue similar a los anteriores. Los radicales dañaron 300 metros de catenaria de la línea que une Amorebieta y Bermeo. El servicio no se pudo restablecer hasta pasadas las 15.15 horas. A pesar de que se pusieron autobuses alternativos, la compañía calculó que alrededor de 1.400 viajeros se vieron afectados. El último sabotaje contra el transporte ferroviario se registró sobre de las 10.50 horas. Desconocidos cortaron un cable del Metro de Bilbao a la altura de la estación de Bidezabal, en Getxo. El servicio de trenes no se vio afectado.
A estos ataques hay que sumar el ocurrido en Amurrio. Pasadas las tres de la madrugada, un grupo de radicales quemó un neumático junto a la sede del PSE. La persiana y la puerta del local resultaron dañadas, mientras que la fachada del inmueble resultó ennegrecida hasta el segundo piso.
Manifestaciones
La Junta de Portavoces del Ayuntamiento condenó un atentado que se dirige «contra la propia sociedad vasca». El texto fue firmado por EA -que ostenta la alcaldía-, PNV, PSE y PP. Aunque cuenta con representación en el Consistorio, ANV aseguró que no fue a la reunión «al no haber sido invitados por el alcalde». Posteriormente, los representantes de la izquierda abertzale afirmaron que están por «una solución dialogada», aunque admitieron que ataques como el de ayer «no son la solución», informa Marta Peciña. Además, de madrugada resultó calcinado un cajero en San Sebastián, donde varios encapuchados arrojaron la noche del miércoles cócteles molotov contra el Ayuntamiento. Todos estos ataques fueron condenados por el Gobierno vasco.
La jornada de movilización se completó con varios manifestaciones y concentraciones. Según el sindicato LAB, uno de los convocantes, «miles de personas» mostraron su repulsa por las detenciones de los miembros de Batasuna. En Bilbao, 400 personas realizaron una marcha desde el Arriaga hasta la sede del PSE sin que hubiese incidentes. Entre los asistentes se encontraba la 'mahaikide' Marije Fullaondo. En San Sebastián se congregaron dos centenares de personas.
Por su parte, la Delegación del Gobierno en Navarra cursó 20 denuncias por concentraciones ilegales llevadas a cabo en distintas localidades de la comunidad foral.






