
LOS REQUISITOS
Y es que la capital alavesa es la que más tiempo de inscripción en el censo pide para poder optar a una casa de protección oficial. Así lo corrobora un estudio realizado por EL CORREO en seis ciudades próximas a Vitoria -Bilbao, San Sebastián, Logroño, Pamplona, Burgos y Santander-, en donde por regla general la antigüedad que se solicita a los demandantes de una vivienda suele oscilar en función de las promociones. «Incluso, a veces no es necesario estar empadronado. Eso sí, estarlo puntúa más», reconoce, por ejemplo, un portavoz de la oficina municipal de vivienda de Burgos.
El endurecimiento de las condiciones fue acordado hace dos años por el Gabinete Alonso, y apoyado por PNV y PSE. De los tres años exigidos con anterioridad se pasó a los cinco actuales para acercarse, se justificó, a poblaciones cercanas como Salvatierra, donde se demanda una década. Sobre la decisión planeó, sin duda, el incidente registrado durante un sorteo de pisos en el Ogueta, cuando una parte del público recibió con sonoros abucheos la adjudicación de viviendas a inmigrantes.
En las ciudades cercanas, ese tiempo se reduce de forma sensible. Bilbao, que gestiona un parque de alquiler de 3.581 pisos, pide a los aspirantes un año, al igual que Santander, en donde en ocasiones se amplía el requisito hasta las dos anualidades. En Logroño -este año se han promovido 1.110 pisos de VPO- a veces ni es necesario estar en el censo, mientras que en San Sebastián se demandó tener la residencia habitual «durante tres de los últimos cinco años» en la promoción de 120 viviendas realizada en enero.
En Burgos no existen sorteos, salvo los que realiza la Caja de Burgos. Tanto el Ayuntamiento como la Junta de Castilla y León ponen en el mercado pisos protegidos que luego adjudican a los demandantes que cumplen las condiciones establecidas en cada momento. Eso sí, hay que estar inscrito en un registro. La antigüedad nunca ha superado los dos años.
Tabla de ingresos
Pamplona desechó en 2004 el sistema de la rifa y entrega las casas a los solicitantes -ese mismo año sacó al mercado 5.550- que cumplen una serie de requisitos. Así, se puntúa más a un cabeza de familia monoparental con hijos o la presencia de un minusválido en la unidad familiar. Lo mismo ocurre con el empadronamiento: a más años se consiguen más puntos, pero no hay mínimos de ningún tipo.
En lo que sí coinciden todos los ayuntamientos es en los ingresos exigidos para poder hacerse con un piso protegido. En el País Vasco, la horquilla oscila entre los 9.000 y los 33.000 euros -entre 3.000 y 33.100 euros para personas con movilidad reducida-, cifras similares a las del resto de capitales, en donde las cantidades se establecen, por lo general, tras multiplicar el salario mínimo interprofesional por 5,5.
Vitoria también es la ciudad en donde se han sorteado más casas, más de 8.000 desde 2002, tanto municipales como del Gobierno vasco. a.canto@diario-elcorreo.com







