
La paralización de las obras fue anunciada ayer por sorpresa por Patxi Lazcoz en el debate del estado de la ciudad, ante el asombro de la Corporación. El alcalde justificó su decisión porque las constructoras tienen una licencia municipal que concedió el PP en junio, y ahora las empresas que trabajan en la manzana «se han extralimitado» y han llevado las máquinas más allá de la zona permitida. En ese momento miró directamente a José Navas, en un gesto velado de aprobación a las recientes denuncias del portavoz de EB, que esta misma semana aseguró que los trabajos eran «ilegales».
Sospechas
Lazcoz eludió dar más detalles, aunque los portavoces municipales desgranaron después los motivos del inesperado frenazo a las obras. Así, recordaron que el ex concejal de Urbanismo Jorge Ibarrondo, concedió a FCC y Urco Urbasa el permiso el 13 de junio, cuando ostentaba ese cargo en funciones porque el PSE estaba a punto de acceder al Gobierno municipal.
Según las mismas fuentes, esa licencia no contó con el previo aval técnico y jurídico del servicio de Edificaciones del Ayuntamiento, la razón por la que Lazcoz dejó caer ayer que la licencia que tenían FCC y Urco Urbasa era «artesanal».
El plácet municipal permitía a las firmas limpiar la parcela del futuro parking público, realizar el movimiento de tierras e iniciar las excavaciones. Tras las sospechas de EB, los inspectores del servicio de Edificaciones acudieron a la zona y comprobaron que «no sólo se excavaba en el solar del futuro aparcamiento, sino en más zonas de la manzana». De ahí el freno a las obras.
Además del estacionamiento, las compañías levantarán una plaza multiusos, 98 viviendas con 692 plazas, apartamentos tutelados -que quisieron triplicar sin éxito-, un hotel y oficinas.







