Según ha podido saber este periódico, la mujer será juzgada en los próximos días -posiblemente el jueves- en un procedimiento rápido por incumplir el artículo 468 del Código Penal, un delito castigado con una pena de prisión de entre seis meses a un año. El abogado de la comunidad demandante, Gonzalo Juez, discrepa de esta calificación y considera que su actitud constituye un delito de desobediencia grave, castigado con idéntica sanción, por quebrantar el artículo 556.
Junto a Ana Isabel, los agentes también desalojaron al actual inquilino de la vivienda que, al parecer, es su compañero sentimental. Tras ser lanzada del piso -término judicial que describe el desalojo forzoso de un inquilino de un inmueble de su propiedad- por orden del juez, la mujer alquiló el piso a esta persona con el propósito, según sospechan los vecinos, de eludir la sentencia y «poder entrar y salir de domicilio a su antojo, tal y como ha estado haciendo», asegura Juez. De hecho, el abogado de los demandantes pretende ejercer acciones contra él por similar delito al «proporcionarle una copia de la llave y facilitar su acceso, contraviniendo la orden del juez».
Los vecinos detectaron el viernes que la mujer merodeaba por la urbanización Paraíso ubicada en los número 5 y 7 de la calle Velázquez. «Los ruidos -portazos, música alta...- volvieron a escucharse. Además, un vecino la oyó hablar y otro la vio en el portal», explica Juez. Inmediatamente dieron aviso a la Guardia Civil, que acudió al domicilio y llamó al domicilio de Ana Isabel, al que no puede acceder hasta 2010 por orden del juez. Nadie contestó a los insistentes timbrazos y los agentes abandonaron el inmueble. Hartos de la situación y «convencidos» de que la mujer había burlado la sentencia, los residentes improvisaron hasta medianoche un dispositivo de vigilancia para impedir que entrase en la casa. Pero nadie la vio.
Libertad con cargos
Finalmente, sobre las 15.00 horas de ayer y tras la publicación de este caso por EL CORREO, la mujer decidió comparecer frente al domicilio para «dar su versión» de los hechos ante los numerosos medios de comunicación que se congregaron en el lugar. Ana Isabel niega categóricamente el relato de sus convecinos y asegura ser ella la víctima de una situación «aberrante». Incluso, sostiene, ha denunciado al juez «por prevaricación».
Los residentes aprovecharon la presencia de la mujer frente al inmueble para alertar a la Guardia Civil. Ana Isabel no sólo tiene prohibido entrar en su domicilio, sino también acceder a los «anejos y elementos comunes» durante el mismo periodo de tiempo. Los agentes interceptaron a la mujer frente al bloque y, a pesar de su resistencia, lograron arrestarla en medio de una gran expectación mediática como presunta autora de un delito de quebrantamiento de condena. Tras ser interrogada, Ana Isabel fue puesta en libertad con cargos.






