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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

JAVIER BOTELLA DE MAGLIA, MÉDICO ESPECIALIZADO EN ALTA MONTAÑA
«Subir un 'ochomil' no es nada saludable»
Advierte de que en un botiquín «no ha de faltar el sentido común» y cree que «la montaña se asciende con la cabeza»
06.10.07 -
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«Subir un 'ochomil' no es nada saludable»
Javier Botella, ayer en Zamudio. / JORDI ALEMANY
A los once años decidió que quería ser montañero, y a los trece, después de leer 'Anapurna', que subiría un 'ochomil'. No desvela el nombre de la montaña elegida, porque «sería como darle más importancia que a las demás». Su mujer también es médica experta en alta montaña, y después de que Javier Botella de Maglia interviniera ayer en el congreso de Urgencias y Emergencias vascas organizado por el hospital de Galdakao en el parque tecnológico de Zamudio, ambos se iban a recorrer en kayak un fiordo escocés. Toda una aventura.

-Tos, hemorragias retinianas, agotamiento, congelaciones, hipotermia. ¿Merece la pena tanto sufrimiento?

-Buena pregunta. La alta montaña no es un lugar cómodo para el ser humano. Hace dos siglos huían de ella; se creía que estaba poblada por monstruos. Allí todo es más difícil de hacer. Un británico contestó a la pregunta de por qué iba al Everest: «porque está allí», y la frase quedó para los anales de la historia. Lo cierto es que volvemos, algo nos atrae. Es una sensación agridulce de no saber qué vas a encontrar, que te puedes jugar la salud y la vida.

-¿Ascender un 'ochomil' es saludable?

-En absoluto. Tal vez sólo sea bueno por la alegría que da a la persona que ha dedicado años de su vida a formarse para conseguirlo. La vida por encima de 8.000 metros es extremadamente débil, se rozan los límites de la supervivencia. Hay la misma proporción de oxígeno, pero una tercera parte de atmósfera, eso hace que las moléculas de oxígeno que llegan a las células de nuestro organismo son tan pocas que apenas bastan para mantener a una persona viva. Torcerse un tobillo puede provocar la muerte, porque hace que una persona tarde más tiempo en huir de lo que se ha venido en llamar la 'zona de la muerte'. De hecho, la mortalidad de los ochomilistas siempre ha sido muy alta, aunque disminuye conforme las montañas son más conocidas.

-¿Y dónde está esa 'barrera de la muerte'?

-Es una expresión traducida del alemán, que puede resultar melodramática. Por encima de 7.500, 8.000 metros, el riesgo de morir es muy alto debido a que el oxígeno no llega al organismo. Un ejemplo: un ochomilista muerto por un resbalón no se habría caído en el Gorbea. Son personas con buena coordinación psicomotriz, pero con hipoxia las reacciones del cerebro y los músculos son torpes.

-¿Cuánto tiempo se puede aguantar a esa altura?

-Muy poco. Se conoce el caso de un sherpa que pasó una noche en la cumbre del Everest, pero para la mayor parte de personas la estancia no supera el cuarto de hora. Además, no son minutos de gloria sino de temor porque estás pensando: '¿Ay, ay, ay, lo que viene ahora!', el descenso. La alegría llega cuando uno vuelve a casa y se lo puede contar a los amigos. En el Aitzgorri o el Gorbea se tiene la verdadera sensación de compartirlo con los amigos. En la cumbre de un cuatromil no está uno para roscas.

-¿Un ochomilista es de otra madera?

-Yo mismo soy uno de ellos. Tienen en común la perseverancia, el deseo intenso y duradero de subir un 'ochomil'. Luego hay personas más fuertes y otras más débiles a las que nos cuesta más. ¿Por qué unos llegan a la cumbre del Everest y otros, como yo, no? Pues por pequeñas diferencias de fisiología respiratoria y muscular entre unos seres humanos y otros. Al Aitzgorri puede subir casi cualquiera con suficiente voluntad, pero para llegar al Everest dependerás de tus pulmones y músculos. Yo ni he llegado ni llegaré nunca.

-Algunos montañeros se encelan con las cumbres. ¿Atracción fatal?

-Hay tantas que yo no quiero obsesionarme con el Everest. Las que se me han resistido, luego he vuelto a subirlas dos y tres veces. Hacer más o menos 'ochomiles' depende de que tengas que trabajar para vivir y pagarte las expediciones o de que te las paguen, y este comentario puede ofender a alguno. El éxito en el himalayismo muchas veces es puramente monetario.

-Pero un buen montañero deberá tener sobre todo piernas fuertes.

-La gente se los imagina como deportistas de élite, pero las montañas se suben con la cabeza.

-¿Es comparable el alpinismo con un maratón o con el Tour?

-Sólo en algunas facetas como la escalada deportiva, que se practica en rocódromos; el ski-alpinismo y los maratones de montaña, porque son actividades físicas competitivas, pero lo que yo hago no tiene nada que ver con el deporte. Es una forma de disfrutar de la naturaleza, que sí tiene un componente físico. El reto está en conseguir los objetivos ante uno mismo. La mayor parte de los 25.000 federados vascos no se sentirán identificados con la imagen del montañero que da la tele. Quien sube al Gorbea lo hace con el mismo espíritu que el que hace un 'ochomil'.

-Y también entraña riesgos.

-Gorbea es una montaña ondulada, pero el Aitzgorri, el Anboto... son escarpadas. Igual te da caer en el Anboto que en el Himalaya, es una muerte en montaña.

-¿La experiencia cura la imprudencia?

-Está de moda que cuando se produce una desgracia se hable de imprudencia; a mi entender es un error. La mayor imprudencia es ir a la montaña, si no quieres que te pase una desgracia no vayas, morirás de aburrimiento. Hay que asumir que tiene peligros y la manera de evitarlos es con información.

-Este fin de semana muchos vascos irán a los Picos de Europa. ¿Qué precauciones deberían tomar?

-Presentan básicamente tres grandes peligros: despeñarse en una senda, hay pocas grandes y acondicionadas y pueden ser recorridos aéreos al borde de un precipicio que quita el hipo. Segundo: debido al clima, es muy fácil perderse, de repente llega una niebla que llaman morrina o encaimada, y oculta todo. Y en tercer lugar, en invierno se pueden sufrir congelaciones e hipotermias, o sea que no es ninguna tontería, es una cordillera muy seria. Yo tengo diez montañas subidas y siempre me las he tomado con respeto, le tengo miedo a los Picos.

-¿Los anticoagulantes son la EPO de los alpinistas?

-Los llevan para evitar trombosis cerebral, pero no sabemos si puede llegar a ser perjudicial para las hemorragias en caso de batacazo. Un estudio con conejos demostró que también reducen el riesgo de congelaciones. Nunca he recomendado ningún medicamento para subir montañas. El principal elemento del botiquín debe ser el sentido común, y tal vez la aspirina.

-¿Tiene cornadas de la montaña?

-Pues no lo sé, de las congelaciones me he librado, pero el montañismo de gran altitud puede causar secuelas cerebrales, llamadas leucarallosis. ¿Si mi inteligencia ha sufrido? Es probable, pero ¿quién sabe?
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