
-«España me pone», «Cantabria me pone» ¿Qué no le pone?
-La intolerancia, la chulería, los que desean separarse de España...
-¿No desea amores más carnales?
-Realmente, quien me pone es mi mujer, de la que estoy enamorado. Es muy guapa y ja, ja...
-Ja, ja. ¿Qué?
-Que es mucho más joven que yo.
-¿Cuánto?
-¿Venga! Mire (señala una foto de su pequeña Lara, de 8 años). ¿Aún estoy 'haciendo'! ¿Estoy en plena producción! Parece mentira que con un padre tan feo hayan salido...
-Diplomado en Bolsa, ¿es activo de riesgo o de capital importancia?
-Soy un tipo pequeñito y ... tan normal que, salvo cuando voy a ver a Zapatero y los Reyes, me digo: '¿Coño, si soy presidente!'
-«Tengo auténtico vértigo a la corrupción». ¿Teme acabar como el 'chorizo Revilla'?
-No. Si en mis manos estuviese legislar, los terroristas que matan en democracia y los políticos corruptos tendrían un castigo superior al ladrón común.
-Hormaechea, uno de sus antecesores, compraba sementales a precio de oro. ¿A usted le tiran más dos ubres que unos pitones?
-Cantabria es una región de vacas. Para los cántabros, la vaca es un tótem. Lo llevamos en los genes. Soy de Polaciones, de donde es la tudanca, raza autóctona. Está pasada de moda.
-Lástima.
-Ahora se lleva la lechera. Vamos a las ferias de ganado con la misma expectación con que mucha gente puede ir en Madrid a un desfile de modelos. Pasa una vaca y la gente exclama igual que al ver a una miss.
-Con el precio de la leche por las nubes, ¿sus vacas están que ríen?
-La alimentación basada en los productos lácteos es la clave del desarrollo físico de los españoles. Alguien dirá: '¿Y por qué el presidente se quedó tan pequeño?'
-Eso. ¿Por qué no medró?
-Creía que los españoles éramos pequeños por ser españoles hasta que caí en que el problema es que no comíamos. En Polaciones, si bebíamos la leche de la vaca, el ternero no mamaba. Y así me quedé.
-A las instituciones, ¿les ordeña todo lo que puede?
-¿Hombre! Nunca he pedido nada que no sea razonable.
-En lugar de ponerse las botas, ¿está más cómodo en albarcas?
-Sí. Hasta los 11 años, que bajé a Santander, sólo calzaba albarcas. Siempre llevo tres pares en el coche. Nos poníamos zapatos el día de la Primera Comunión, cuando íbamos a alguna fiesta...
-Experto en gobernar -ahora con el PSOE, antes con el PP- sin vencer jamás, ¿convence al menos?
-Depende de lo que sea vencer.
-Lo que nunca consigue.
-Soy un ganador, como mi partido.
-Con miles de vascos viviendo en Cantabria, ¿aspira a hacerse un hueco en el Gobierno de Ibarretxe?
-¿Nooo! Este verano ha habido más vascos en Cantabria que cántabros. Estoy muy contento de la extraordinaria convivencia.
-¿Aunque luego les demuela las urbanizaciones donde residen!
-Alguna se va a tirar pero habrá que pagar lo que justamente esa gente de buena fe compró.
-Presume de no ir nunca de vacaciones. ¿El poder no se la suda?
-Nunca me canso. Soy un político vocacional, aunque muy llorón.
-Su pequeña Lara sueña con «un padre normal». ¿Le duele oír eso?
-Por eso la llevé a Eurodisney. Coincidió con lo del obispo, pero no iba a perder los 1.400 euros que me costó la broma. Firmé tantos autógrafos como Mickey Mouse.
-Pasó cinco horas comiendo con Don Juan Carlos. ¿Quién se puso a cuerpo de rey?
-Los dos. Cuando está la reina, la comida es frugal. Come muy poco.
-El monarca le pide incluso un taxi y el Príncipe le presta su avión para ir a Fitur. ¿Tiene a la Familia Real de agencia de viajes?
-No me lo prestó, me llevó en su avión. Sin ser monárquico, porque ningún demócrata puede serlo, tenemos un gran rey y un heredero encantador.
-«Las reuniones de presidentes autonómicos parecen el entierro de Don Corleone». ¿Usted las 'apadrina'?
-Ja, ja. Cuando vamos adonde los Reyes, se juntan 60 coches negros, entre los de los presidentes y escoltas; y yo, en medio en un taxi blanco. No deseo hacer escuela con esto.
-«Nunca llego tarde a ningún sitio». ¿Incluso donde no se le espera?
-No. Voy donde me esperan y detesto la impuntualidad. Así que vaya acabando que llega el obispo y ...






