
LOS ALUMNOS
Marco piensa que la formación de los jóvenes dibuja un triángulo. En los vértices, la exigencia académica, las actividades extraescolares y el deporte. «Está claro que Coras tiene un nivel histórico alto. Además es un colegio donde se vive mucho en el patio, algo que me parece importante y bonito. Y se cuida el deporte, algo básico para el buen equilibrio mental». Años después de aquella decisión, con Unai en quinto de Primaria e Irati como alumna de primero de infantil, los padres se sienten «totalmente contentos».
El euskera, «vital»
A Marco, que se desenvuelve en euskera y castellano, le tranquiliza el nivel de modelo B en Corazonistas, «más vencido al D que al A». «Para mí el euskera es vital en este pequeño país que tenemos. Saberlo bien concede a nuestros hijos una cierta ventaja».
Unai y su hermana extraen el máximo rendimiento al colegio. Viven en Gáceta, un pueblecito cerca de Elburgo, y por lo tanto son usuarios cada día del comedor. Además, el chico ya ha pasado por ajedrez, cerámica y dibujo, ha asistido a los campus de julio y se encargará de defender la portería en la próxima Olimpiada Corazonista que organizará el centro de Valladolid.
¿Qué os preocupa de la educación actualmente?, se les pregunta a Laura y Marco. «El problema fundamental es cierta pérdida de valores en los alumnos que antes sí se tenían, como el respeto a los profesores. Esto arrastra a lo demás y genera otros problemas. Lo que yo preguntaría a los padres -reflexiona el padre- es si empiezan por inculcar el respeto en sus casas».
Como a otros tutores de los niños, a esta pareja le inquieta el revoloteo de las drogas y se detiene en asuntos como el 'bullying'. «En el tema del acoso escolar no debemos sacar las cosas de quicio, pero sí estar en guardia porque aunque sean pocos los casos, los hay».






