
Por la parte del ministerio acudieron a la reunión dos subdirectores -el de Comercialización, Juan Manuel Velasco, y el del Caladero Nacional, José Manuel Sánchez Morá-, debido a que el secretario general del Pesca Marítima, Juan Carlos Fragueiro, estaba en el funeral del marinero alicantino fallecido en Chipre. En la cita, las cofradías gallegas expusieron su especial preocupación por los bajos precios de la merluza, mientras que las vascas hicieron hincapié en la situación del bonito del Norte, que sufre el mismo problema. Esta última especie se vende en lonja a cerca de 2,5 euros el kilogramo -en las última semana ha repuntado algo, hasta los 3 euros-, lo mismo que el año pasado, cuando las capturas fueron el triple y hubo mucha más oferta. En ambos casos se echa la culpa a las masivas importaciones de terceros países, donde la pesca se realiza sin apenas controles, muchas veces con artes ilegales.
La solución propuesta por el ministerio fue la misma para los dos problemas: reforzar los controles a las importaciones. Con respecto a la merluza, la Administración central se comprometió, entre otras medidas, a mantener una inminente reunión con la Red de Mercas -que incluye a Mercabilbao- para comprobar el «correcto etiquetado de la especie».
Aduanas
En cuanto al atún y bonito, los representantes del ministerio han informado al sector del riguroso control aduanero que se realiza, con «la identificación del 100% de las partidas importadas». Esta supervisión incluye los correspondientes análisis de laboratorio.
Según los datos que aportaron, el año pasado se importaron en España 11.500 toneladas de atún blanco congelado y 4.500 de fresco. Es decir, un total de 16.000 tonelada,s frente a las más de 18.000 de bonito del Norte que descargó la flota del Cantábrico. Este año las entradas de fuera se han incrementado y en mayo ya sumaban 13.000 toneladas, casi lo mismo que en todo 2006.
«El problema es que esta mercancía que viene de terceros países se está vendiendo en lonja a 1,6 euros el kilogramo y es imposible competir a esos precios», apunta Zabaleta. «Encima, muchas veces se comercializa como si fuera bonito del Norte, cuando viene de otros mares», apunta Tejedor, que apunta con el dedo a las conserveras.
En relación a este último fraude, el ministerio respondió que las competencia en comercialización corresponde a las comunidades autónomas, que se han comprometido a «reforzar los controles e inspecciones en lo referente al etiquetado en las diferentes fases, desde la llegada del producto a la lonja hasta su presentación y venta al consumidor». También se «analizará la posibilidad de reforzar el etiquetado». A la vez, la Secretaría General de Pesca Marítima «trasladará la inquietud de la flota de bonito a las empresas conserveras, de modo que las legítimas necesidades de abastecimiento de dicha industria puedan coexistir con el ejercicio de la pesca responsable».
Por último, el Gobierno se compromete a estudiar «la viabilidad de la cláusula de salvaguardia» prevista en la Organización Común de Mercados de Productos de la Pesca, que permite frenar las importaciones en la UE en circunstancias excepcionales y si los precios se hunden. Para el presidente de las cofradías de Vizcaya, ésta es la única solución real para evitar que la «flota dedicada al bonito desaparezca». Su homólogo en Guipúzcoa, sin embargo, la considera inviable ante la resistencia que generaría. «Lo único que se puede hacer es cerrar las fronteras a la pesca ilegal», apunta.
Ambos comunicarán las conclusiones de la reunión a la flota vasca que está en la mar y entonces se debatirá la posibilidad de realizar un paro si no convence la respuesta del Ejecutivo central.






