
REACCIONES
Tras dos meses de continuos mensajes a favor de una coalición de gobierno que debía impulsar «políticas de cambio» en Navarra, las direcciones del PSOE y el PSN se empeñan ahora en el intento de 'vender' que es posible forzar ese cambio con sólo doce escaños en un Parlamento en el que el futuro Ejecutivo foral se verá en minoría. Desde la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda -en las inmediaciones del Coto de Doñana, donde pasa sus vacaciones de verano-, Rodríguez Zapatero dio ayer por zanjado el conflicto de Navarra, descartó una escisión en el PSN y aseguró que el PSOE «va a cumplir los compromisos establecidos ante los ciudadanos». En este sentido, proclamó que «lo que corresponde ahora es trabajar pensando en la convivencia política en Navarra». «Se acabó el tiempo de la crispación, de la tensión y de usar Navarra, que es de todos, en una confrontación de identidades que casi siempre acaba en una confrontación de sentimientos», subrayó el presidente del Gobierno.
Casi al mismo tiempo, en Pamplona, Miguel Sanz transmitía a la presidenta del Parlamento foral, Elena Torres, su decisión de presentarse a la sesión de investidura, una vez garantizado que la abstención del PSN permitirá su reelección por mayoría simple en la segunda votación, que tendrá lugar este sábado. Mañana, Sanz pronunciará su discurso de investidura y el viernes escuchará al resto de los grupos. Tras las correspondientes contrarréplicas, ese día se someterá a la primera votación, en la que necesitaría alcanzar la mayoría absoluta. En este caso, sin embargo, el PSN votará en su contra.
Proyecto «abierto»
Consciente de que gestionará el Ejecutivo regional con el apoyo de sólo 23 de los 50 parlamentarios -21 de UPN y dos del CDN de Juan Cruz Alli-, Sanz anunció ayer su intención de presentar en el debate parlamentario un programa «muy basado en el diálogo» y «con muchos guiños» al PSN. Se tratará, dijo, de un proyecto político «abierto, con amplio contenido social y con un componente económico muy importante, para plasmar todo lo que pueda ser realizable y alejar cualquier planteamiento utópico».
En puertas del comienzo de su cuarta legislatura como presidente de Navarra, Sanz afirmó que UPN mantiene «en todo su contenido» su discurso en lo relativo a la lucha antiterrorista. Eso sí, matizó, «al discurso de UPN y no al que algunos medios o algunos tertulianos dicen que hemos dicho». Según Sanz, la formación foralista nunca ha dicho «que Zapatero iba a vender Navarra». «Lo que hemos dicho es que Navarra ha estado encima de la mesa en el llamado proceso, y es evidente que ha estado».
Mientras tanto, Nafarroa Bai intenta rehacerse a la frustración del fracaso de sus conversaciones de Gobierno con los socialistas y se prepara para ocupar un espacio político desde el que hará, en palabras de Patxi Zabaleta, «una doble crítica tanto al Gobierno conservador y de derechas de Miguel Sanz como al PSN, por su corresponsabilidad en todo lo que haga UPN». El líder de Na-Bai aseguró, no obstante, que su grupo político «no cerrará las puertas al entendimiento mayoritario y progresista que hay en el Parlamento frente al Gobierno minoritario de UPN», que, según el dirigente de Aralar, «va a tener la tentación de subrayar sus peores rasgos de derechas».






