
'Años desesperados', que es como ha titulado su relato, detalla el «estado de excepción y la pesadilla» a la que tuvo que enfrentarse tras el rapto de Natascha. Dice Sirny-Kampusch que lo ha escrito todo «para sí», como un intento de exorcizar los traumas que le creó el secuestro y por los que necesitó atención psicológica. Y que lo ha hecho, obviamente, desde su perspectiva.
El volumen relata, por tanto, la lucha desesperada de esta madre por no perder la fe. Asegura que cada día limpiaba la foto de su hija acariciándola y hablándole como si la tuviera a su lado. Añade, que este gesto le sirvió para mantener la esperanza. Aunque no fue lo único.
La angustia arrastró a esta mujer a consultar a todo tipo de adivinos. Algunos con resultado positivo, como una vidente que le confirmó que su hija estaba viva y le describió el lugar donde la escondían: «un pozo». Otros, en cambio, le advertían de un final mucho más trágico para la pequeña.
Esperanza
Sin embargo, Sirny-Kampusch, siempre creyó que volvería a encontrarla viva. El instinto no le falló. La niña apareció cumplidos los 18, con el rostro más afilado que en las fotos de los álbumes familiares y una elocuencia sorprendente para alguien que había permanecido ocho años retenida en el sótano de una casa, sin recibir clase alguna.
La madre no desvela nada sobre lo que la chiquilla vivió en aquel cuarto oscuro en el que sólo recibía la visita de su captor, al que debía llamar amo y señor. Pero sí sobre lo mucho que le costó restablecer el contacto con ella, una vez que la Policía la encontró, desorientada, por las calles de Wagran. Señala que tanto los agentes como los medios dificultaron el diálogo.
Pese a todo, logró entenderse de nuevo con su pequeña, que ayer acudió a la presentación del libro: tarde y oculta tras unas gafas de sol. Sirny-Kampusch explicó, además, que cuenta con el apoyo de Natascha, quien revisó sus escritos y sólo pidió algunos «pequeños cambios». A partir de hoy, los 50.000 ejemplares de 'Años desesperados' ya forman parte de los fondos de las librerías austriacas. Y dentro de poco, pueden dar el salto al mercado extranjero. Su editorial, Ueberreuter, ha confirmados que otras casas de España, Gran Bretaña e Italia ya se han interesado por la historia.






