El pastor se hizo cargo del menor y lo trasladó hasta un cuartel de bomberos, cuyos efectivos lo llevaron al hospital de Pau para someter al pequeño a una revisión médica. Una vez internado en el centro sanitario fue alertada la Gendarmería para que averiguara la identidad del menor y las circunstancias por las que se encontraba abandonado en los Pirineos.
Los gendarmes que acudieron al hospital se encontraron con que el menor se mostraba muy reacio a hablar con ellos y a informarles a qué se debía que se encontrara abandonado en pleno monte. Facilitó su nombre, pero no quiso decir con quien se encontraba antes de quedarse solo, hasta el punto de que los agentes llegaron a pensar que su acompañante podía encontrarse también perdido o haber sufrido algún percance. Después de numerosos intentos, el niño indicó donde vivía, quién era su madre y proporcionó un nombre inexacto de su acompañante con el que tiene una relación paterno-filial, según las fuentes consultadas.
Confusión
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la Gendarmería, José María Zaldua y el hijo de su pareja habían salido en julio a pasar unos días juntos. El jueves por la mañana, cuando se encontraban de excursión por la zona cercana a El Portalet, se encontraron con unos excursionistas que se dirigieron al miembro de ETA con el que entablaron conversación. Al parecer, Zaldua Corta sospechó que los excursionistas no eran tales, sino policías camuflados y decidió separarse del menor para huir. Antes de separarse le indicó por donde tenía que caminar, pero el niño pasó varios horas perdido antes de ser localizado por el pastor.
Con los resultados de la investigación, una vez identificado el miembro de ETA, la Gendarmería comunicó el suceso a la Subdirección Antiterrorista de París, que se encarga de las investigaciones que tiene que ver con la banda. Los efectivos policiales decidieron entonces proceder al arresto de la madre del menor Lourdes Garay, natural de Bilbao, de 49 años, contra la que no existen ninguna reclamación ante la justicia española, y llevar a cabo el registro de la vivienda por si el miembro de ETA se encontraba en su interior.






