
LAS OBRAS DEL TEMPLO
La fundación va a sacar ahora un nuevo concurso diferente del anterior en el sentido de que afectará al chapitel y al cuerpo octogonal -el que acoge las campanas-, mientras que en el primero sólo se contemplaba este último. Esta ampliación implica un incremento notable del precio -de 500.000 euros a 1,4 millones-, con el fin de hacer el proyecto más interesante.
Según las previsiones de Lasagabaster, las obras se adjudicarán en septiembre de forma que puedan empezar en otoño y durarán quince meses. Su terminación permitirá retirar la parte superior del andamio. Cuando esta obra esté terminada se habrán rehabilitado tres de los cuatro cuerpos de la torre, ya que el inferior, correspondiente a la zona del pórtico, ya habrá concluido para entonces. La restauración del segundo cuerpo se acometerá una vez terminados los superiores y consistirán fundamentalmente en la instalación de una nueva escalera y de un ascensor.
«Aunque la principal obra es la de consolidación del templo, la de la torre es emblemática porque es fruto de la colaboración de las instituciones. Y es que además de la Diputación, el Ayuntamiento de Vitoria y el Obispado, el Gobierno central se ha implicado mucho en la financiación de los trabajos y el Ejecutivo vasco, en la lectura arqueológica de este elemento del templo», resalta el director gerente de la fundación Santa María, Gonzalo Arroita.
Mientras arrancan estos trabajos, continúan su curso otros en diferentes partes del templo. Así, en el pórtico tiene lugar la consolidación estructural, una vez que ya ha concluido la recuperación artística.
La sacristía del XVIII
Además, se dan los últimos toques a la cripta de los obispos. En estos momentos, personal de la escuela de Oficios de León da un estucado de cal al fuego en todo el espacio semisubterráneo de forma octogonal que se ha construido bajo la capilla del Cristo.
También en el interior, en la zona del crucero prosigue la excavación del subsuelo con un doble objetivo: conocer el pasado más lejano de Vitoria y la naturaleza y el estado de la cimentación. «Esta labor se está desarrollando con mucho cuidado. A medida que se excava, se van instalando los refuerzos preventivos de los pilares», detalla Lasagabaster.
En la sacristía también están en marcha las obras. Mientras el mobiliario, conformado por cajoneras y respaldares, se restaura en talleres de Zaragoza y Vitoria, se ha iniciado la restauración de la cubierta y bóveda de ladrillo de este espacio, correspondiente al siglo XVIII. La sala servirá en el futuro para albergar las colecciones de textiles, platería e imágenes de ese siglo.
Juan Ignacio Lasagabaster anuncia, por último, que las obras de restauración de la nave central arrancarán en los próximos meses ya que el proyecto saldrá a concurso en septiembre. Se trata de la obra principal, consiste en consolidar los pilares.
Este trabajo consistirá en realizar inyecciones en la misma base de los cimientos y la construcción de arcos de piedra para comunicar todos las columnas. Una vez hecha esta obra, que se prolongará durante al menos un año, será posible hacer el suelo de la nave principal.







