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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Sociedad

crónica rosa
Las verdades del hamaquero
Lo malo de probar la vida muelle es que, cuando acaba la experiencia, sales como propulsada por un resorte y terminas estrellándote contra la rutina cruel. Me apeo por fin del yate y oigo a Eva Herzigova decir: «Creo que trabajar dos o tres veces al mes no me hará daño». Esto no lo mejora ni Luis Aguilé.
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Las verdades del hamaquero
Herzigova por lo visto es de los que entienden el trabajo como una de las bellas artes. En eso, pertenece al mismo club que los hijos varones de Carolina de Mónaco. Hasta ahora el mayor esfuerzo que se les ha visto hacer a estos dos es coger olas. Y, encima, con una desgana que ni la de Ortega Cano entrando a matar. Otra cosa es lo de Kyril de Bulgaria, que se deja la piel sobre la tabla de surf. Kyril sale cada mañana al mar con una especie de 'milkibar' abdominal y regresa ocho horas más tarde con una auténtica tableta de chocolate Valor, 99% puro cacao. Él es que para el deporte tiene mentalidad de peón.

Gonzalo Miró también se ha trabajado este invierno los abdominales a conciencia. Pero, total, ¿para qué? Yo creo que es lo que él mismo ha estado pensando estos días, a bordo del yate de su jefa. Nada, que te pasas meses y meses machacándote los músculos para 'épater' a la 'bourgeoise' de Eugenia y al final acabas teniendo un verano más azul y familiar que el de Chanquete, todo el día de excursión con la jefa, el marido de la jefa y los hijos de la jefa...

Yo creo que esas imágenes de Gonzalo en la lancha de Concha García Campoy responden a una estrategia concreta. Eso ha sido una carta de amor encabezada con un «quien pueda interesar...» en la que Miró le viene a decir a su chica: «Mírame, duquesa, estoy hecho un queso. Ahora mismo podría tenerlas a pares... Y, sin embargo, aquí me tienes, deshojando la margarita. Soy lo que se dice un santo...».

Y es que estos dos están pasando un verano más crítico y necesitado de reflexión que el PSN. Lo suyo parece una crisis a la navarra. Sólo que no me atrevo a vaticinar si volverán a pactar o el cisma es ya definitivo. Ella, de momento, se ha bajado a Marbella y ha retomado la amistad con el hamaquero, un hombre que posee la gran virtud de estar siempre localizable y visible en horas de trabajo. Bien es verdad que es porque no le queda otro remedio. Pero, qué quieren, esa transparencia y estabilidad se agradecen. Sobre todo, después de una ruptura. Yo me imagino al hamaquero diciéndole a su amiga Eugenia: «Pase lo que pase, que sepas que a mí siempre me tendrás aquí...» Y lo bueno es que no miente. Son las verdades del hamaquero.

Pero Eugenia no es la primera ni será la última que pasa un verano sin pareja estable. Penélope Cruz, por ejemplo, figura en la misma lista. Sólo que Pe no se conforma con el chico de las hamacas. Ella busca directamente al dueño del chiringuito: de Bono y Puff Diddy, para arriba. ¿Debería temblar, quizá por primera vez en su vida, la imperturbable Soon Yi?
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