
REACCIONES
Cuando ya se han cumplido dos meses desde que la banda anunciara en un comunicado el final del alto el fuego, ETA ha recuperado su tono más violento en la petición de lo que denomina como «ayuda económica a favor de Euskal Herria». «Si no contesta a nuestra petición», avisa a los receptores de las cartas, «daría vía libre a Euskadi Ta Askatasuna para decidir acciones en contra de sus bienes y/o de su persona». Además, les exige que no se pongan en contacto con «ningún Cuerpo policial», «si no quiere causar daño a nadie».
Según la agencia 'Efe', que ha tenido acceso a una de estas cartas, el texto está escrito en euskera e incluye al final un pequeño resumen en castellano. La organización terrorista comunica al empresario que se pone en contacto con él «teniendo en cuenta su capacidad económica» y, a continuación, afirma que «Euskal Herria está bajo el dominio» de los estados español y francés, a quienes debe pagar impuestos «obligados».
El texto añade que «ETA siempre ha tenido que hacer frente a multitud de necesidades económicas en la lucha a favor de los derechos democráticos de Euskal Herria» y aclara que las iniciativas que desarrolla para obtener financiación no contribuyen al enriquecimiento personal de los miembros de la organización, «tal y como hemos demostrado los gudaris de ETA» durante décadas de actuación.
Por ello, dice la carta, «mientras dure el conflicto, mientras se nieguen sus derechos a Euskal Herria y mientras se obligue a los ciudadanos vascos a dar dinero para pagar infraestructuras políticas y militares extranjeras, habrá que hacer un gran esfuerzo económico».
«Izquierda abertzale»
ETA se dirige por su nombre al empresario para pedirle hasta 400.000 euros «a modo de ayuda económica a favor de Euskal Herria», que deberá entregar «de forma discreta» en «los círculos habituales de la izquierda abertzale», en billetes de 20, 50 y 100 euros.
El contenido de la carta ratifica la decisión de la organización terrorista de retomar el tono amenazante anterior al alto el fuego. A comienzos de julio trascendió que la banda había enviado una remesa de cartas de chantaje en la que recuperaba el lenguaje agresivo previo a la declaración de su tregua. Durante los catorce meses y medio que duró el alto el fuego, ETA redujo el tono de sus amenazas.
El pasado 17 de julio, el presidente de Confebask, Miguel Lazpiur, ya denunció lo que describió como una «sucesión» continua de cartas de extorsión. Veinticuatro horas después, el presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra, José Manuel Ayesa, confirmó que al menos cinco industriales de la comunidad foral habían recibido en los días previos cartas de ETA con «contenido vio- lento».







