
LOS DATOS
Sin dada, las cosas han cambiado sustancialmente en esa zona del Casco Viejo desde el pasado 21 de junio; fecha en la que la empresa Construcciones Arana inició los trabajos de remodelación del lugar. Mes y medio después, tal y como apunta Modino, «el aspecto de ese lugar tan querido por todos los mirandeses ha variado notablemente». Los cambios son evidentes pues el paseo «sin llegar a perder su carácter de zona verde», ha adquirido un aspecto de zona urbana. Además de arreglar el pavimento «que se ha puesto igual que el de la calle Real Aquende», se a aprovechado para incrementar la iluminación. «La que había era realmente pobre y era necesario adecuarla a las necesidades».
Quienes más lo van a notar van a ser, sin duda, quienes vayan a acceder al Colegio de Aquende. «El estado de las aceras, por decir algo, y del pavimento, era lamentable. Ahora se podrá andar por el lugar sin mayores problemas». Esta es la característica que el concejal responsable del área de Urbanismo ha querido resaltar por encima de todos los demás. «Así las cosas, hemos logrado una mejora muy importante en un aspecto tan importante como la accesibilidad». Nadie tendrá -apostilla Modino- «que jugarse el tipo para llegar al colegio, podrán andar tranquilamente por las nuevas aceras». Podrán hacerlo quienes accedan al edificio que acoge, también, el centro de Educación Especial, el de Profesores, el de Educación de Adultos, la extensión de la Universidad a Distancia (UNED), así como el servicio de Orientación Psicopedagógica.
Mayor integración
El concejal de Urbanismo, en la legislación anterior encargado del área de Medio Ambiente, ha mantenido una implicación muy directa con las tareas que se han efectuado en el lugar en estos últimos años.
Gustavo Modino está satisfecho con el resultado obtenido tras haberse invertido en esta tarea casi 130.00 euros. «Se pretendía integrar La Arboleda con el paseo de las riberas. Ahora tiene una continuidad, que era por lo que habíamos apostado».
Lograr que los dos lugares sean un todo unificado ha implicado «eliminar el murete, que no dejaba de ser un obstáculo». Suprimirlo ha propiciado la construcción de aceras y que en un futuro «se pueda plante césped», pequeña zona verde que será la encargada de unir los dos paseos. Eso sí, esa taréa tendrá que esperar. «De momento sólo hay tierra, pero en septiembre plantaremos el césped», apuntó Modino, que explicó las razones. «Sólo hay una, pero de peso. Si lo plantáramos ahora no llegaría a agarrar y sería una pérdida de tiempo. Según los jardineros la mejor época es septiembre, así que se hará después de fiestas».
Las obras han dado nuevas posibilidades, se podrá circular sin dificultad en las dos direcciones. Eso sí, los conductores deberán dejar sus vehículos en otro lugar pues se han suprimido los aparcamientos en batería.






