
El objetivo de los OMV, impulsados con fuerza desde la Unión Europea, era romper con el «oligopolio» que, según la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) habían instaurado en la práctica los tres principales operadores del mercado: Telefónica, Vodafone y Orange (antigua Amena). Y, en una pequeña parte, lo han conseguido, pues al cierre de este ejercicio habrá, al menos, una docena de nuevos contendientes en el mercado. Los últimos en llegar, aparte de los líderes de la distribución comercial, serán el grupo British Telecom (BT) y Pepe Mobile, creada por Globalia, una de las primeras compañías españolas del sector de viajes, ocio y turismo.
A todos los nuevos se les espera este otoño, pero aún con ellos los operadores virtuales serán aún sólo 'una pequeña gota en el océano' del mercado de las comunicaciones. Se estima que a finales de año dispondrán de poco más de medio millón de clientes en un país donde la penetración de la telefonía móvil, entendida como el número de líneas en relación a la población, supera el 100% y prácticamente la única posibilidad de peso para captar nueva demanda es 'robarla' a terceros mediante el sistema de portabilidad, en el que la competencia directa entre las distintas firmas ha hecho que más de siete millones de usuarios hayan cambiado de compañía en los últimos años, eso sí, sin necesidad de modificar su número de teléfono.
Sin embargo, de los más de 3,5 millones de traslados entre operadores que se efectuaron en 2006, los nuevos actores (Yoigo -la antigua Xfera, controlada por la sueca TelliaSonera y ACS-, Euskaltel y Carrefour) apenas se llevaron 4.700. De hecho, los cálculos más realistas apuntan que su cuota total en el mercado no superará el 8% al cierre de la presente década. Los expertos, por su parte, confiaban en que la llegada de los OMV bajase entre un 15% y un 25% las tarifas, de modo que en cuatro años el recorte superase el 50%, pero estos niveles aún están lejos de alcanzarse.
Mercado saturado
Es en este escenario, con un mercado cada vez más saturado pero donde la fidelidad a las empresas ha dado paso al 'premio al mejor postor', aterrizarán las principales enseñas de la distribución en España. El Corte Inglés aún no tiene pensado el nombre de su nueva gama comercial, aunque es probable que sea corto y en inglés. En Eroski, por el contrario, parece que no se complicarán tanto y optarán por mantener su propia denominación. Ambas compañías utilizarán su amplia red de establecimientos comerciales para lograr la mayor difusión posible de su oferta para llamadas de móvil.
Otra línea de actuación es la que siguen empresas más pequeñas, como The Phone House, especialista en telecomunicaciones, que creó la firma 'Happy Móvil' enfocada de manera especial al colectivo de inmigrantes, con ofertas más atractivas para llamadas al extranjero. Sus pasos los siguió Lebara, operador nacido en enero con los mismos fines. Por su parte, Pepe Mobile pretende centrarse en la demanda turística.






