
Sin embargo, el fichaje de James Singleton no alcanza los grados de euforia y sorpresa que deparó el del base croata. El gran impacto en lo que va de mercado estival para el TAU no ha sido, de momento, una adquisición sino una salida; la de Luis Scola. Su marcha a los Houston Rockets casi al toque de campana del plazo que le marcaba su contrato baskonista ha dejado un vacío sobresaliente en la familia azulgrana. Parece que nadie puede ocupar su lugar y el mercado no otorga alternativas de calidad semejante a la del jugador porteño.
De momento, la incorporación del ex jugador de Los Angeles Clippers deja una cuestión clara; la más que posible salida de Kaya Peker. El jugador turco, al que le quedan dos temporadas más de contrato en Vitoria, tiene la cruz del descarte ya escrita en su casillero. Tal y como ocurrió el pasado verano con Predrag Drobnjak, la entidad que preside Josean Querejeta está dispuesta a que el otomano cambie de aires aun a costa de tener que desembolsar dinero para acelerar su marcha.
Will McDonald y James Singleton toman el testigo junto a Tiago Splitter y Mirza Teletovic en un juego interior reconstruido. Sobre el papel, el cuarteto arroja un brillo menor que el configurado por el Baskonia en la temporada anterior. Antes de arrancar el pasado ejercicio, nombrar a Scola y a Peker junto al brasileño y el bosnio equivalía a recitar un arsenal interior envidiable.
Reinventarse
Más tarde, la realidad redefinió dicho 'status', no sólo por el decepcionante rendimiento de Kaya Peker, sino también por la intermitencia de Tiago Splitter y la dura adaptación a la élite de Teletovic. Tan sólo Scola estuvo a la altura de las expectativas y, ahora, es justo la pieza que falta, la misma que crea un síndrome de insatisfacción a la hora de comparar su estela con la de los recién llegados.
A su favor, la experiencia reciente le dicta al Baskonia que situaciones similares dadas tras la marcha de jugadores capitales como Nocioni, Calderón o Macijauskas le han obligado a reinventarse a sí mismo. Y lo ha hecho con solvencia suficiente como para mantenerse en la élite. En lo que respecta al juego interior, McDonald, Splitter, Singleton y Teletovic están destinados a aunar esfuerzos para mitigar la aportación de Scola. Y mientras, Neven Spahija deberá exprimir su pizarra para reconducir el juego de sus pívots ante la ausencia de un talento natural como el del porteño a base de orquestar las virtudes de los hombres altos de que dispone. En principio, Singleton puede ser el hombre indicado para resolver el problema que arrastró el TAU en la faceta reboteadora. El tiempo lo dirá.
Resuelta la nómina de pívots, el TAU centra ahora sus esfuerzos en reforzar su perímetro. Con la continuidad de Erdogan en el aire, Vidal y Rakocevic son fijos y el club aspira a remover el mercado con el fichaje de un alero de entidad. Nombres no faltan en la lista de posibles opciones, aunque el del lituano Simas Jasaitis se encuentra en un posición preferente, no sólo por su calidad sino por su condición de hombre de la confianza de Spahija. No obstante, el TAU debe hilar fino para cuadrar su plantilla y resolver el cupo de seleccionables. Ahora tiene tres; Prigioni, Vidal y Splitter. Necesitará uno más para una plantilla de once jugadores y dos para una de doce.






