
LOS CASOS
Cuatro nombres en las cabezas del entrenador y del secretario técnico. Gaspar, Jandro, Edu Alonso y Rubén Navarro. Cada uno con sus peculiaridades. Y sólo el primero parece tener opciones de seguir en Vitoria. El resto está más fuera que dentro, de manera drástica en algún caso. Esta semana puede ser definitiva.
El centrocampista asturiano es considerado una pieza clave para el esquema que tiene en mente el míster. Pero no podrá contar con él. Lo sabe. Lo da por perdido. Sus altos emolumentos así lo requieren. Y el protagonista quiere irse. Es su deseo. Pero la salida, aunque asumida, no es tan sencilla. El jugador y su representante, Vicente Amigó, colocan la pelota en el tejado del club. Están a la espera de un movimiento.
Y ese movimiento tiene forma de dinero. Ni más ni menos. Así de fácil. Y de difícil. La entidad del Paseo de Cervantes tiene contraída con el futbolista una deuda que habla de cantidades magras. Supera los 600.000 euros. Un buen pellizco del que Jandro, lógicamente, no quiere despedirse así como así. Su postura es cobrar parte para abandonar la disciplina albiazul -existe interés firme del Nástic de Tarragona, mientras que otros como Elche y Sporting de Gijón han desestimado el fichaje por su alto caché- y liberar a las maltrechas arcas vitorianas de uno de sus sueldos más elevados.
Todo ello con el agravante de que, en versión de su representante, el centrocampista asturiano acordó un aplazamiento de pago el año pasado con el fin de no denunciar al club para que éste no corriera riesgo de descenso administrativo. Lo mismo hizo Gaspar, aunque el caso del defensa andaluz es muy diferente al de su compañero.
La secretaría técnica quiere que siga. Y él quiere seguir. Pero el acuerdo, aunque cercano, sigue pendiente. El punto discordante es la cantidad a cobrar en la segunda temporada de contrato. En la primera, el central cordobés acepta rebajarse el sueldo. Ahora está a la espera de que se concrete la oferta para la segunda campaña para poder cerrar el asunto y unirse de este modo al grupo de los Astudillo, Mena y Mateo, que han negociado su continuidad a la baja de cara al próximo ejercicio liguero.
El drama de Edu Alonso
Más complicada, rozando lo dramático, es la espera en el caso de Edu Alonso. El vizcaíno, con cinco temporadas en Mendizorroza a sus espaldas, sabe que su futuro en Vitoria está atestado de nubarrones. Su continuidad es complicada. Mucho. La situación se ha enquistado hasta el límite.
La nueva directiva le ofreció seguir a cambio de una rebaja sustancial, propuesta rechazada por el jugador, que cobraría más en caso de indemnización. Es decir, ganaría más dinero viendo el fútbol por televisión en el sofá de su casa que siendo protagonista dentro del campo. A partir de ahí, no hubo más contactos y Edu Alonso fue incluido en el expediente de regulación de empleo, lo que puede desembocar en un despido. Así de crudo.
Y de traumático. El jugador, uno de los capitanes, está tocado, muy afectado anímicamente, e incluso se ha planteado la opción de la retirada. Sería una nefasta guinda a la carrera de un futbolista que no ha tenido suerte en el Deportivo Alavés: Gonzalo Antón le condenó a un verano sin vacaciones tras una lesión y le mantuvo corriendo hasta que no tuviera en su poder el alta médica; y con Dmitry Piterman ya sufrió más de un recorte salarial.
Su representante, Tomás Durán, trabaja en la búsqueda de una salida, pero no es fácil. A sus 33 años, el vizcaíno no tiene claro lo de volver a hacer las maletas para marcharse lejos de casa. Su amigo Andoni Goikoetxea le tanteó para el Hércules, pero ha quedado todo en 'stand by'.
Navarro y Bonano
También se afana Durán en buscar acomodo a Rubén Navarro, incluido también en el expediente de regulación. En este caso no ha habido ni siquiera proposición del club para continuar con una rebaja en la ficha. Su destino puede estar en el extranjero. Lo que parece claro es que no vestirá la camiseta albiazul la próxima temporada. Es harto complicado.
El delantero catalán, que recaló en Vitoria en el verano del año 2001, es otro de los que rebajó su sueldo tras el descenso a Segunda División. Fue uno de los jugadores destacados en el ascenso y pasa por ser uno de los futbolistas con mayor capacidad técnica del equipo, pero su irregular rendimiento dentro del terreno de juego ha complicado su permanencia en la plantilla babazorra.
A este grupo se puede sumar el nombre del 'Tito' Bonano. El guardameta hizo efectiva una cláusula de renovación por una temporada que se contemplaba en su contrato. Lo hizo a sabiendas de que no iba a defender la portería albiazul, con la intención de asegurarse el cobro de unas cantidades pendientes.
El portero argentino, en el grupo de los expedientados, asume que va a abandonar el Deportivo Alavés. Ahora falta saber si lo hará mediante un acuerdo o se llegará a la drástica decisión del despido.
Expediente
Porque la amenaza de los despidos es muy real. Ya no es un fantasma que revolotea alrededor de la Ley Concursal. Resueltos los casos de Astudillo, Mena y Ogbeche, quedan nueve jugadores expedientados. Los mencionados Bonano, Edu Alonso, Navarro y Gaspar, más los apartados Brandán, Elton, Wesley, Gentil y Thiaw.
En la mayoría de los supuestos derivará muy posiblemente en su salida brusca de Mendizorroza, mediante una indemnización que se fijaría entre 20 y 40 días por año trabajado. Por espacio de un mes, los representantes de los trabajadores y los administradores concursales buscarán un acuerdo satisfactorio para las partes. No será fácil. La parrilla de salida sigue atascada. Tensa espera.






