
'Whisky Romeo Zulu' -la matrícula del avión siniestrado- pretende ser una ficción basada en hechos reales, una epopeya de denuncia en la línea de Oliver Stone. Por desgracia, a Piñeyro le ha podido más verse como director y actor protagonista de su cruzada. Se dibuja como un héroe melancólico y falto de cariño. Qué nos importa la peripecia sentimental con una ejecutiva de la firmas o sus desvelos amorosos de adolescencia -¿esos horrendos 'flashbacks' escolares! El pegote melodramático distrae del tema central, y cuando este llega ya es demasiado tarde.
A 'Whisky Romeo Zulú' le falta nervio, garra, ir al grano. En los créditos finales aparecen imágenes de noticiarios de la época, y esos minutos tienen más fuerza que el resto de la película. Igual que las revelaciones contenidas en las notas promocionales: ¿Sabían que resulta más barato indemnizar a las víctimas que extremar los controles de seguridad? ¿O que Boeing prevé que en 2015 se caerá un avión por semana?
o.belategui@diario-elcorreo.com






