Con el paso de los días, probablemente muchos dejen de responder presente cuando las dianas pasen lista, pero todavía hoy muy pocos faltarán a la cita que sepulta a la orgullosa patrona bajo un mar de flores prestas a amortiguar el posible impacto de una huidiza abarca proyectada por un apasionado aurresku.
Me atrevo a augurar que algo menos masiva será la asistencia a la misa pontifical, que siempre se podrá achacar al limitado aforo del templo, a pesar de que el cartel de 'No hay entradas' que ayer hubo que colgar en la ventanilla de la balconada, vacíe de contenido tal argumento.
Mucho antes de la Procesión de los Faroles, los más osados, y sin butaca en la balconada, se lanzaron a la también tradicional Procesión de las Farolas sobre las que obtener una visión panorámica del espectáculo, y acometieron la que podría llegar a ser una de las últimas escaladas a pulmón del monumento a la batalla de Vitoria.
En su 50 aniversario, Celedon aprovechó el recorrido para mostrarnos el álbum familiar que recoge su evolución y en el que, con todo, se echó de menos una fotografía.






