
LOS DATOS
«Siempre venimos a comprar algo, aunque los dulces mejor no probarlos, son una auténtica tentación», admitía esta pareja a punto de catar un salchichón ibérico de Salamanca. Y es que desde ayer y hasta el próximo viernes, el pastel vasco, las conservas navarras, los embutidos de Teruel y Zamora, la empanada gallega, el queso Idizabal, las anchoas de Santoña y el paté de Aquitania harán la boca agua de los miles de visitantes que acudan a deleitarse con estos productos.
«Yo ya vengo con el carro preparado para coger latas de espárragos. A mediodía es la mejor hora, porque entre el calor y demás no hay tanta gente», explicaba Jesusa Junguitu frente al puesto de Luis López Salanueva. El productor, natural de la localidad navarra de Allo, piropeaba las bondades del pimiento de Iturri. «Cinco latas por seis euros. A la gente hay que darle a probar para que se anime. Pero cuando hay calidad... enseguida lo notan. Aunque yo no vengo siempre, muchos de los clientes me buscan y repiten», afirmaba.
Unos metros más allá, Florentino García se decantaba por el vino de Señorío de Ramírez. «Somos productores y tenemos nuestra propia cosecha en San Vicente de la Sonsierra», detallaba Begoña Ramírez antes de convencer a otro cliente de que se llevara un estuche con tres botellas de un «excelente» caldo de año.
Afluencia escasa
La visita continúa a través de más de medio centenar de expositores. Entre los puestos, además de una surtida gastronomía, tampoco falta espacio para la heráldica o para una amplia gama de bufandas, gorros y calcetines de lana, y hasta la alfarería artesana de Zamora, hecha con arena reflactaria, se ha hecho un hueco.
Loli Fernández no pierde detalle del ambiente tranquilo. El público aún escasea, como consecuencia en buena medida del asfixiante calor, que invita más a acudir a las piscinas cercanas. «Todos los años es igual, al principio está todo un poco parado, pero a medida que se acerca el final, viene la avalancha», dice la responsable de un puesto de patés de Alsasua. Buena prueba de ello es que durante el año pasado la feria registró una afluencia de 45.000 personas, cifra que los responsables confían en igualar y mejorar en esta edición.
Ya en la salida y mientras se refresca con un vaso de sidra natural, Loli promete no faltar la próxima vez, e incluso repetir esta misma semana para viajar por la mejor gastronomía España sin salir de casa.







