En total, son catorce ayuntamientos más de los que había en 2003. Su subida es sólo comparable a la de ANV, pero los aeneuvistas entraban en las urnas para recuperar el espacio de la izquierda abertzale ilegalizada. «Muchas de esas plataformas nacen de cabreos contra quienes están gestionando los municipios. Es un toque de atención para todos, pero sobre todo para el PNV, porque la mayoría de los casos se registran en sus zonas de influencia», reconoce el portavoz del PP en el Parlamento vasco, Leopoldo Barreda.
Los independientes 'reinan' en Guipúzcoa, con treinta alcaldías, pero el fenómeno ha experimentado un fuerte empujón en Vizcaya, donde casi han duplicado su representación institucional. Pasan de presidir siete ayuntamientos en 2003 a ocupar el despacho del primer edil en 13 localidades. Significativo es el caso vizcaíno de Etxebarri, donde la lista de La Voz del Pueblo rige los designios del municipio desde 1991, siempre con la figura de Pedro Lobato a la cabeza.
«Etxebarri es un erial para nosotros -sostiene Barreda-. En las generales el PP y el PSE obtenemos unos votos muy parejos. Pero en las municipales barre Lobato». En Vizcaya se han sumado a esta línea enclaves tan conocidos como Gorliz o Plentzia, mientras que en Guipúzcoa tienen plazas como las de Zegama y Segura.
El estereotipo de esas localidades se corresponde con el de enclaves de pequeñas dimensiones y población y regidores que en su vida laboral quedan muy lejos de la política. Es el caso de los ayuntamientos alaveses de Añana, Armiñón o Zigoitia, donde gobiernan una farmacéutica, un jubilado y el dueño de un agroturismo.
Lazos con partidos
En algunas raras excepciones, las plataformas que se presentan como vecinales mantienen lazos con partidos de mayor envergadura. El PNV, por ejemplo, reconoce abiertamente estar detrás de las candidaturas populares que gestionan Berriatua, Gizaburuaga y Amoroto. Lo mismo que EB alude también a que el alcalde de Urnieta, Mikel Izagirre, es uno de sus representantes en las Justas de Guipúzcoa. Tampoco ANV queda fuera de este tipo de actuaciones. Tras los comicios contabilizó para sí la alcaldía de Otxandio, a pesar de que la lista más votada responde al nombre de Batia.
Diferente es el camino seguido en Salvatierra, Álava. Allí sigue ostentando la makila Iñaki Beraza. El histórico dirigente de EA ha gobernado bajo esas siglas la localidad hasta este año, cuando decidió montar una plataforma vecinal en la que conviven dirigentes de Eusko Alkartasuna y PNV, una coalición que había descartado el partido de Errazti.






