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Mundo

ANÁLISIS
Una primera cita sin beso
31.07.07 -
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La 'relación especial' entre Estados Unidos y Reino Unido responde a una larga vinculación histórica, cultural y estratégica que trasciende a los líderes del momento. Pero la temperatura de este viejo noviazgo depende de la química personal. Roosevelt y Churchill hicieron historia con mayúsculas juntos. Ronald Reagan y Margaret Thatcher transformaron el panorama ideológico global. Con Bush y Blair saltaban chispas de pasión. Pero lo de ayer en Camp David no pasó de una tímida primera cita sin beso.

El carácter taciturno e intelectual de Brown -que prefiere alojarse en hoteles a las lujosas residencias de los embajadores británicos- difícilmente encontrará química en el espíritu de manga y distancias cortas de Bush hijo. Pero. además, cuestiones de gusto al margen, a Brown no le conviene iniciar ahora un romance condenado al cambio de pareja en las presidenciales previstas en EE UU en 2008. Por eso, Brown marca distancias.

Varios de sus ministros han sido explícitamente fríos con la Administración republicana. Si lo que cuentan son los actos, el estilo de liderazgo suave y discreto del nuevo primer ministro tras los recientes atentados islamistas en suelo británico indica también un enfoque diferente frente a la amenaza yihadista -«has demostrado tu valía como líder», le dijo un Bush que pierde en retórica todo lo que Brown gana en silencios-. Y finalmente, si es verdad eso de «dime con quién vas y te diré quién eres», el escocés mantiene una vieja relación de amistad con el patricio demócrata Ed Kennedy, con Alan Greenspan, ex presidente independiente de la Reserva Federal y, más significativamente, con Bob Shrum, asesor del candidato demócrata John Kerry y amigo y colaborador de Brown.

Cuando éste dijo ayer que hay «deberes de los que descargarnos y responsabilidades que cumplir en apoyo del Gobierno iraquí y de la voluntad de la comunidad internacional», a Bush le conviene ver la botella medio vacía. Brown ha dado a entender que en otoño sus tropas abandonarán la misión «de combate» en Basora, la última provincia de las cuatro bajo mando británico en la que no han pasado a tareas «de supervisión». Diecisiete países -Italia, Ucrania, España, Portugal o Japón entre ellos- han abandonado ya la supuesta coalición, y Polonia, Dinamarca, Corea del Sur, y ahora Reino Unido, se aprestan a retirar tropas. Que el tema principal de conversación fuera Irak responde a la desesperada situación de EE UU en el país del Golfo -y al lastre que Blair le dejó a su sucesor- , y no a las ganas de hablar de Darfur, de Afganistán, y probablemente de Pakistán de un Brown que tiene toda una vida (política) por delante.
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