
En medio de los rumores que apuntaban a una posible retirada de tropas británicas de Irak, Brown dejó claro que «nuestro objetivo, igual que el de Estados Unidos, es transferir paso a paso mayor control a las autoridades locales». Aún así, el premier acabó de golpe y porrazo con los rumores que apuntaban a una salida de Irak, al tiempo que definió la situación como «una lucha común» en la que estadounidenses y británicos deben «combatir al unísono».
Brown hizo uso de un lenguaje ya empleado por Bush con anterioridad y pronosticó que la retirada de los soldados ingleses del país pérsico «dependerá del consejo militar de los oficiales desplegados en la zona». Algo que su homólogo norteamericano reiteró. Según dejó claro Bush «a partir de ahora, todas las decisiones que se tomen deberán contar de forma integral con las recomendaciones de los militares desplegados allí».
Reino Unido fue uno de los principales apoyos de Estados Unidos durante la invasión del 19 de marzo de 2003 y actualmente cuenta con más de 5.500 tropas desplegadas pese a las constantes peticiones de la opinión pública británica para que los militares regresen de inmediato a sus casas.
«Mucho tiempo»
Una vez más el presidente estadounidense utilizó la comparecencia para reiterar que «una retirada precipitada sería un desastre», un posición que Brown tam- bién comparte. En lo que a las fuerzas militares estadounidenses se refiere, parece que el hervidero de sangre y violencia desatado en Irak podría pasar a manos del próximo inquilino de la Casa Blanca, que ocupará el cargo en enero de 2009. Al ser preguntado sobre si planeaba dejar la solución del conflicto en manos de su sucesor, Bush respondió esquivamente y dio a entender que «esto llevará mucho tiempo. Al igual que la lucha ideológica, requerirá mucho tiempo».
El combate contra el terrorismo también robó buena parte del tiempo durante el encuentro y ambos insistieron en que no existen diferencias en sus puntos de vista. «Somos uno en la lucha contra el terrorismo», afirmó rotundo Brown. Una vez más el presidente norteamericano puso de manifiesto su obligación «de trabajar por la libertad y la justicia en todo el mundo». Bush ha encontrado en Brown a «la persona que comparte esa visión».
Otros de los asuntos internacionales abordados por ambos mandatarios fueron, entre otros, el programa nuclear iraní, el genocidio en la región sudanesa de Darfur y el comercio. Ambos expresaron además su acuerdo para continuar contactos en torno al cambio climático y para aumentar las conversaciones que permitan llegar a un acuerdo en la ronda de Doha de negociaciones comerciales.
El caniche de EE UU
Según los analistas, Brown sale airoso de su primer encuentro con una autoridad extranjera, aunque advierten de que debe andar con cuidado a la hora de estrechar relaciones con el presidente de Estados Unidos. Todavía retumba en los mentideros del partido laborista la etiqueta de 'caniche de América' que los medios británicos dieron a Blair, por su incondicional apoyo a Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y durante la invasión de Irak.
Bush y Brown aprovecharon la ocasión para estrechar su relación personal. Tras dos días de reuniones y paseos por el rancho, el mandatario estadounidense describió a Brown como «un hombre con principios que quiere realmente que se haga algo».






