
Alojado en el Gran Hotel Lakua, al que llegó la noche del domingo, el croata encaminó sus primeros pasos hacia su nuevo hogar deportivo durante la mañana. Y no perdió detalle. Visitó el que será su nuevo despacho, situado en los sótanos del pabellón y ya utilizado antes por Ivanovic, Pedro Martínez, Perasovic o Maljkovic. Ese 'tour' por el coliseo de Zurbano continuó por el gimnasio, la cancha de juego, los vestuarios y, por supuesto, las oficinas del club azulgrana.
Ataviado con el polo oficial del Baskonia, unos vaqueros y coquetos zapatos, Spahija, que será presentado en agosto, cuando arranque la pretemporada, bajó a la zona del aparcamiento a la una del mediodía. Una nube de flashes cayó sobre el croata, el hombre del día ayer en Vitoria. Él, relajado y aplicado, regaló gestos cómplices, sonrisas y hasta alguna broma. «¿Quiere ponerse conmigo para salir en la foto?», le soltó jocoso en su perfecto inglés a una reportera. Hasta que perfeccione su castellano -se ha marcado un plazo de tres meses para chapurrearlo-, tiró del idioma de Shakespeare y del italiano, que aprendió durante su etapa en el Roseto, en sus diálogos con los integrantes del Baskonia.
Esos fueron los idiomas que utilizó durante su encuentro con el presidente, Josean Querejeta, y el director deportivo, Alfredo Salazar. En esa reunión se empezaron a marcar las líneas maestras en cuanto a las novedades que le restan al nuevo proyecto del Baskonia. A buen seguro que salieron a la palestra asuntos espinosos como la continuidad o no de Erdogan y de Peker o la necesidad de hallar algún referente que apuntale el juego interior, muy tocado desde la marcha de Luis Scola a los Rockets de Houston. En este sentido, el TAU Cerámica dispone todavía de una dura y larga faena por delante.
Puesta en común
Spahija retornó al mediodía a su hotel, donde comió junto al relaciones externas del club, Alfonso Churruca. Por la tarde, nuevas reuniones con el objeto de conocer a sus próximos colaboradores. De esta forma, el preparador azulgrana conoció de primera mano las impresiones del que será su tercero, David Gil, del doctor, Alberto Fernández, del preparador físico, Oskar Bilbao, o del mánager, Félix Fernández. Todo ello sin parar ni un segundo. Por la noche, Spahija compartió mantel en un conocido restaurante con el presidente y un reducido grupo de integrantes de la entidad.
Aparte de intensificar los movimientos en el espinoso campo de las altas y las bajas, la casa baloncestística vitoriana también se afana en modelar cómo será la pretemporada. Aunque todavía restan bastantes detalles por cerrarse, ésta podría arrancar el próximo lunes 20 de agosto.
Sin embargo, la falta de efectivos -los que siguen con contrato en vigor, salvo Sergi Vidal e Igor Rakocevic, estarán concentrados con sus respectivas selecciones nacionales hasta más adelante- mantiene en dudas su comienzo. Algo similar ocurre con los amistosos a disputar a lo largo del mes de septiembre. Queda mucho por hacer.






