
El momento de inflexión llegará a las seis de la tarde del 4 de agosto. Pese al llamamiento municipal para recuperar la tradición del puro y olvidarse del vino espumoso, todo indica que el arranque de las fiestas volverá a estar ligado al descorche de miles de botellas de cava «para tirar». 16 contenedores repartidos por el entorno de la plaza -seis de ellos de boca ancha- servirán para que los ciudadanos depositen los vidrios. Además, habrá 25 cubos distribuidos en puntos estratégicos para depositar los cascos.
El concejal de Seguridad Ciudadana, José Manuel Bully, solicitó ayer la «máxima colaboración ciudadana» en el uso de estos contenedores, aunque recomendó no llevar botellas «porque son peligrosas». Para que esa recogida sea más higiénica, se repartirán 2.000 pares de guantes.
Puestos médicos
Los sanitarios se encargarán de atender los cortes, contusiones y lipotimias propias del jolgorio festivo. Para hacer frente a estos accidentes, el entorno de la Virgen Blanca contará con cuatro ambulancias y tres puestos médicos, el principal de ellos ubicado en la plaza de España. Además, un camión de los bomberos empapará de agua a la multitud si la temperatura supera los 30 grados.
Tras el Chupinazo, 63 trabajadores de la contrata de limpieza, FCC, adecentarán el céntrico recinto con la ayuda de 12 voluntarios de la fundación Jesús Obrero. El dispositivo prevé que la plaza recupere la normalidad a las 21.30 horas, antes del inicio de la Procesión de los Faroles.
Desde ese momento y hasta el final de las fiestas, los empleados de la limpieza esparcirán por las calles del centro más de 5.000 litros de líquidos higiénicos y desinfectantes. Este año, como novedad, los vitorianos notarán cada mañana un intenso olor a clorofila y naranja, los dos aromas que esparcirán las máquinas baldeadoras.
Multas por orinar
Muchos de estos compuestos son necesarios por culpa de las personas que orinan en la calle. Por eso, Bully remarcó que el Casco Viejo contará con diversos aseos portátiles. Para quienes no los usen y sean sorprendidos por la Policía Local, el edil socialista recordó que la ordenanza de limpieza establece «una multa que oscila entre 90 y 750 euros».
El dispositivo de seguridad también establecerá un arco de seguridad de 200 metros para el público que acuda al entorno de Mendizabala a contemplar los fuegos artificiales.
i.cueto@diario-elcorreo.com







