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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 24 abril 2014

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El positivo de Vinokourov revienta el Tour
El corredor kazajo recurrió a la transfusión de sangre de otra persona para arrasar en la contrarreloj de Albi
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El positivo de Vinokourov revienta el Tour
CAZADO. Vinokourov, antes de pasar un control. / AFP
Gota a gota. La peor muerte. El actual modelo del ciclismo profesional no vale la pena. Ayer se supo de la última víctima del goteo. Alexandre Vinokourov dio positivo por transfusión homóloga (procedente de otra persona) en la etapa contrarreloj del pasado sábado. Al parecer, se inyectó minutos antes de la etapa. El kazajo, con la rodillas masticadas por una caída, aplastó a todos sus rivales aquella tarde en Albi. Pero el milagro no fue su coraje, como parecía. Era sangre de otro. Trampa. De nuevo. La épica de este deporte naufraga en una bolsa de sangre mentirosa. Vinokourov es el tercero en la lista de las transfusiones homólogas, tras los casos de Hamilton y Santi Pérez en la Vuelta 2004. En teoría, este método estaba en desuso. Hay peligro de contagio y es detectable. Como demostró la 'Operación Puerto', la trampa había recurrido a la autotransfusión, esto es, con sangre del mismo deportista. Congelada. Intacta. E invisible para los controles. Vinokourov ha caído por recurrir a un sistema viejo y peligroso. Todo por la fama.

Nada más conocer la noticia, el ciclista abandonó el Tour y se recluyó en su casa, en Mónaco. Su equipo, el Astana, dejó de inmediato la carrera. Ni Kloden ni Kasheckin lucharán por el podio. Al ciclismo le fallan sus protagonistas. El propio Tour ha puesto en cuestión la validez de sus últimos once podios. Landis enfermó la pasada edición con su testosterona. Riis ha confesado su idilio con la EPO. Como Zabel y medio Telekom. Como Basso. Como Jaksche. Como la credibilidad del ciclismo español, preso de la 'Operación Puerto'. Como el líder actual, Rasmussen, que desapareció para no pasar controles antidopaje. Ahora es Vinokourov, el último héroe. Otro timo. No es extraño que el 80% de los francesas no crea en la honradez del maillot amarillo. Lo curioso es que el 20% aún tenga fe. El ciclismo de hoy es ya una actividad marginal.

Según adelantó ayer la edición digital de 'L'Equipe', los controladores de la Unión Ciclista Internacional visitaron a Vinokourov nada más finalizar la etapa de Albi. Enviaron la muestra de sangre al laboratorio parisino de Chatenay-Malabry. Y allí detectaron en las venas del kazajo dos poblaciones diferentes de glóbulos rojos. Los hematíes tienen una vida breve. Poco más de cien días .Y pierden fuelle en un mes. Un grupo científico australiano diseñó antes de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 un test para detectar ese tipo de práctica. Basado en la distinta edad de los glóbulos y en los anticuerpos. Hamilton y Santi Pérez cayeron en esa red. Y lo pagaron con dos años de suspensión. El sistema de investigación ha sido afinado luego por el laboratorio de Lausana.

Bajo sospecha

Vinokourov no lo ha sorteado. En 2006 se perdió el Tour por estar en el Astana, el equipo de Saiz, cuestionado por la 'Operación Puerto'. El kazajo no tenía nada que ver con Fuentes, el médico que controlaba esa trama de dopaje. Vinokourov era y es cliente de Michele Ferrari, el gurú de la medicina deportiva. El adelantado que dijo: «La EPO es como tomar un zumo de naranja». Ferrari, que fue sancionado por dopaje, sigue presente en el pelotón. Entre la élite. Es caro. Y hasta ahora, seguro. Armstrong figuró en su nómina. Como Vinokourov ahora. El líder del Astana siempre ha dicho que Ferrari es su preparador, no su médico.

El positivo de Vinokourov reventó ayer el Tour. Moribundo. Antes del prólogo de Londres, el presidente de la UCI, Pat McQuaid, ya había advertido: «Un triunfo final de Vinokourov sería menos creíble en París», en referencia a la relación del ciclista con Ferrari. Luego, McQuaid dudó de Rasmussen: «No sería bueno para el ciclismo que ganara el Tour». Nadie cree en nadie. Vinokourov y Rasmussen pertenecen a una nueva especie de corredor: los 'Men in black', los 'hombres de negro'. Los ciclistas que se entrenan de negro, ocultos, para evitar los controles antidopaje por sorpresa.

Del caso de Vinokourov, extraña el tipo de transfusión. La homóloga. De otra sangre. La 'Operación Puerto' desveló que ese tipo de uso estaba pasado de moda. Era mucho más fiable para los tramposos recurrir a su propia cuerpo. Extraerse su sangre, congelarla y guardarla en los arcones frigoríficos de Eufemiano Fuentes. Método aséptico. Perfecto. Y certero: el deportista recibía una bolsa por semana de cada gran vuelta. Aire fresco para sus venas. Además, superaba todos los controles. Sin embargo, Vinokourov ha tirado por un atajo lleno de peligros. De contagio de enfermedades como la hepatitis. Y de dar positivo. Era el corredor más admirado en Francia. El candidato deseado. El ejemplo del orgullo. Desde ayer, es sólo un puñado de arena más sobre el féretro del ciclismo. Enterrado.
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