Esta historia de amor, la primera que se conoce entre un 'casco azul' español y una libanesa, comenzó cuando Juan Antonio, de 26 años, que formó parte de la unidad de logística del contingente español entre octubre del 2006 y febrero del 2007, visitó un comercio que vendía uniformes en la ciudad de Maryayun. Le atendió Dunia Atallah, de 24 años, y se gustaron desde el primer momento. Pronto empezó el cortejo. Durante el tiempo que él pasó en el sur del Líbano se vieron con frecuencia.
Por correo electrónico
El regreso del soldado a España no impidió que continuaran en contacto a través del correo electrónico. Hace solo cuatro días que volvió al país árabe para poder casarse. Aunque al principio ella no hablaba más que árabe, comenzó a aprender español para poder comunicarse con él. «La decisión de casarnos la tomamos cuando él estaba en España», declaró Atallah a la agencia 'Efe'. «Estoy feliz de poder compartir mi vida con él». De su pareja le gusta «todo, sobre todo su franqueza», y en su casa no ha encontrado oposición al matrimonio. «Lo importante para ellos es mi felicidad, y está con él», dice.
Jalil Atallah, el padre de la novia, también se mostró feliz «porque ella lo está. Lo único que pido es que Dios los bendiga». La madre, Fadura, con lágrimas en los ojos durante toda la ceremonia, declaró: «Me hubiese gustado que mi hija estuviera en el Líbano , pero que Dios la bendiga, ya que lo único que me importa es su felicidad. Que Dios devuelva la paz al país para que puedan regresar», agregó.
Los recién casados regresarán el 4 de agosto a España para emprender una nueva vida. Serrano es de Jun, un pequeño pueblo situado al lado de Granada, donde vive. «Es una chica muy buena. Nos enamoramos. Es diferente de las españolas, sobre todo en su modo de pensar. Estoy feliz y mi familia lo está también», comentó ilusionado. La ceremonia se celebró en la catedral de San Pedro, de los greco-católicos de la ciudad de Maryayun, en presencia de sus allegados. «Hubiese querido decir al capellán y al contingente español que asistan, pero tengo miedo por su seguridad, así que preferí no hacerlo», dijo el novio. Una boda distinta a la que él habría imaginado antes de desplazarse al Líbano, pero que los novios y sus testigos vivieron con auténtica emoción.






