
Los ministros del Interior de ambos países, Alfredo Pérez Rubalcaba y Rui Pereira, que se reunieron ayer en Lisboa, acordaron investigar los «movimientos» de ETA en Portugal detectados en junio pasado y cooperar de manera estrecha para confirmar o descartar si la banda cuenta ya con algún tipo de infraestructura en ese país.
El incremento de la cooperación antiterrorista ha sido necesario después de que el pasado 22 de junio ETA abandonase de forma precipitada un coche a dos kilómetros de la frontera lusa, en Ayamonte (Huelva), con 130 kilos de explosivos en su interior. La huida del comando se produjo cuando el vehículo lanzadera de los terroristas alertó al de los explosivos de que en la frontera le esperaba un control policial. Se teme que los terroristas viajaban a Portugal para preparar el atentado que iban a ejecutar días después en algún lugar de Andalucía, donde habían realizado labores de información. Expertos antiterroristas españoles indicaron que en más de una ocasión se ha barajado la posibilidad de que los terroristas tuviesen algún tipo de refugio en la región de El Algarve.
Los dos ministros prefirieron no confirmar ni descartar si ETA cuenta con infraestructura en Portugal. «No tenemos datos de que exista, pero tampoco la descartamos», dijo Rubalcaba. «No excluir esa posibilidad no significa admitirla», precisó Pereira. El ministro de Justicia portugués, Alberto Costa, que también participó en la jornada de reuniones, quiso lanzar un mensaje más tranquilizador: «hasta donde sabemos, no son movimientos intensos, pero estamos investigando».
Pérez Rubalcaba admitió que el incidente de Ayamonte demuestra que ETA «tenía algo en Andalucía, pero todo parece indicar que ya no tiene en Andalucía eso que tenía». Los expertos españoles consideran que el 'comando Andalucía' abandonó la zona nada más quedar al descubierto.
«Hoy no cabe nada»
De forma paralela a la reunión bilateral, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, participó ayer en un coloquio en Madrid en el que afirmó que el Ejecutivo no mantiene «ni una vía» de comunicación abierta con ETA desde que la banda decidió romper su alto el fuego permanente, el pasado 5 de junio.
Aseguró que «hoy no cabe nada», ni tomas de temperatura, ni nada. «Hubo una oportunidad, el Gobierno la aprovechó y ETA la rompió. No hay ninguna vía abierta; la única vía es la de combatir a los terroristas», resumió la número dos del Ejecutivo. Preguntada por si existe alguna posibilidad de que esta situación pueda cambiar a corto o medio plazo, y qué tendría que ocurrir para ello, la vicepresidenta contestó que «ninguna, ETA tiene que abandonar definitivamente la violencia».
Fernández de la Vega advirtió a la banda que no debe esperar por parte del Gobierno más que «determinación y firmeza para acabar con el terrorismo». «A eso nos vamos a seguir dedicando y aplicando a fondo -concluyó-, más allá de la irresponsable y desleal actuación del principal partido de la oposición, que ha considerado rentable romper de manera unilateral e injustificada una práctica consustancial a nuestro vivir democrático».






