
A Brown le ha sido más fácil concretar sus prioridades políticas, preparadas en su larga aspiración a ocupar el puesto de primer ministro, que capear las consecuencias de lo imprevisible del tiempo. Si de la también inesperada crisis terrorista de los coches bomba de Londres y Glasgow, nada más tomar posesión del cargo, salió airoso por la imagen de fuerza que transmitió, las inundaciones han revelado un Ejecutivo menos eficaz.
De todos modos, las quejas de miles de ciudadanos de las áreas anegadas por el agua no han hecho mella en la buena acogida de Brown que demuestran las encuestas. Los últimos sondeos otorgan a los laboristas, en su mejor posición de los últimos dos años, entre seis y siete puntos de ventaja sobre los conservadores. Así, 'The Sunday Times' concedía ayer al partido de Brown el 40% de la intención de voto, frente al 33% obtenido por la formación de David Cameron. Similar situación es la que reflejaba 'The Observer', con un 41% para los laboristas y un 35% para los 'tories'. Es algo apuntado por medios de distinta orientación ideológica, pues también 'The Sunday Telegraph' indicaba lo mismo la semana pasada.
Malestar conservador
Esta situación ha comenzado a resquebrajar el liderazgo de Cameron, justo después de las elecciones del jueves en dos circunscripciones en las que los conservadores quedaron en tercer lugar. Varios miembros del grupo parlamentario 'tory' -la prensa señala que entre dos y seis diputados- han escrito a la dirección solicitando una votación de no confianza en contra de Cameron.
Aunque es difícil que esta iniciativa prospere, pues para llevar a cabo la votación hace falta que lo requieran al menos 29 diputados, el 15% del grupo, y en cualquier caso no ganaría, la noticia puede suponer una cierta inestabilidad en las filas conservadoras. Se trata, de todos modos, de la primera rebelión sólida en contra de Cameron desde que éste tomó el liderazgo del partido en diciembre de 2005.






