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Cultura

CULTURA
Un relativo chasco con la música de las películas de Spike Lee
El trompeta Terence Blanchard aburrió bastante en su concierto Antes, el gran pianista McCoy Tyner deslumbró
21.07.07 -
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Un relativo chasco con la música de las películas de Spike Lee
DÚO ESTUPENDO. McCoy Tyner y Gary Bartz, en dos momentos del concierto. / JAVIER MINGUEZA
Durante un momento el cineasta Spike Lee, presentó al responsable de la música de muchas de sus películas, el gran trompetista de Nueva Orleans Terence Blanchard. Desapareció de la escena y no volvió a subir al tinglado hasta más de noventa minutos después, cuando llegó el momento de los aplausos finales. ¿Qué ocurrió entre tanto, es decir, en la parte musical del espectáculo?

Pues hubo de todo. Ante todo, por lo que tuvo de descubrimiento, la posibilidad de escuchar a una orquesta sinfónica, pequeñita pero completa, preparada por el director irundarra Iker Sánchez. Absoluto sobresaliente. Estos jóvenes fueron, contado en minutos, los que más tocaron y, con seguridad, los que menos cobraron por la actuación.

Hubo filminas de fotos fijas de las películas de Lee acompasadas con las correspondientes músicas. Sobró. La única vez en que el invento visual se animó, fue, sin música, para hacer una reivindicación de Malcom X que muy bien, pero que para muchos sólo supuso una 'castaña' en inglés.

El quinteto de Terence Blanchard sonó muy bien. Destacaron el saxo de Brice Winston y el piano de Fabian Almazan. Porque durante la mayor parte del recital el trompetista Blanchard se limitó a hacer algunas frases fulgurantes, preciosas, pero poco más. Los cantantes, estupendos. Aunque Bilal hizo un larguísimo recitado sobre un fondo musical que quizá estuviera lleno de poesía, pero sus referencias al amor pasaron desapercibidas a todo aquel que no dominara el acento del inglés tal como lo habla un afroamericano.

En fin, música de cine. Como pasa con casi todas las suites de este estilo, en las que las notas se pusieron al servicio de unas imágenes, sin la concreta referencia argumental la oferta de Blanchard resultó aburrida y plana. Hubo una excepción: la música del documental 'When Levees Broken' (Cuando se rompen los diques) referida al desastre del Katrina sonó con absoluta sinceridad y belleza. Las imágenes funcionaron como se esperaba: subrayando las frases musicales. Y Terence Blanchard, quien al fin era el que había atraído allí a los aficionados al jazz, tocó mucho y maravillosamente.

Antes de todo esto, una joya para guardar en la memoria. Jazz del mejor a cargo del envejecido pianista McCoy Tyner y el gigante del saxo Gary Bartz, también mayor, pero que está estupendo en todos los sentidos. Un precioso homenaje a John Coltrane que hace a la noche del jueves inolvidable, no como Spike Lee.
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