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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Cultura

CULTURA
Mucho flamenco y poquito jazz
Gran éxito de público en el doble recital de Niño Josele y Buika pero muy escasa presencia del género que justifica al festival
20.07.07 -
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Mucho flamenco y poquito jazz
SÓLO LA SOMBRA DEL JAZZ. El guitarrista Niño Josele. / J. MINGUEZA
La noche del pasado miércoles, el polideportivo de Mendizorroza prácticamente se llenó. No estaba abarrotado, pero sí presentaba una muy buena entrada. Además, por la fuerza de los aplausos, daba la impresión de que el público se divirtió muchísimo. Así que no puede negarse que el doble concierto -primero el guitarrista flamenco Niño Josele, luego la cantante Buika- fue un considerable éxito: la organización del festival puede estar muy satisfecha. Ahora bien, la noche del pasado miércoles, en el entrañable pabellón en el que han tocado casi todos los más grandes del jazz de los últimos treinta años, hubo muy poquita, si es que hubo algo, de la música del género nacido hace algo más de un siglo en Nueva orleans, si es que hubo algo.

El guitarrista almeriense Niño Josele quiso reinterpretar desde su visión flamenca el legado del pianista Bill Evans, pero no le salió. Aquello no recordaba al jazzman sino que sonaba a un flamenco puro que era, además, muy monocorde, como conteniendo toda la música dentro de un único juego limitado de sonoridades. Bien, bonito, agradable, pero nada más. No emocionó y, lo peor, fue una sesión que dejó la impresión en muchos aficionados de ser perfectamente prescindible, porque pasa, sin más, al olvido. Joe Lovano, con su saxo tenor, adornó con sabiduría algunos de los temas del guitarrista. Y destacaron con voz propia tanto el contrabajista vitoriano Pablo Martín, uno de los pocos que se atreve a poner las líneas de bajo con este instrumento enorme a la música flamenca, y el estupendo batería bilbaíno Borja Barrueta, que sustituyó al instrumentista que se había anunciado en el programa.

Concha Buika canta canciones con mensaje diciendo cosas como que «las mujeres somo ángeles sin alas y con miedo a volar». También entonaba: «Mentiras que parecen verdades ocultas» e hizo un tema titulado 'Jodida, pero contenta' que dedicó «a todas las mujeres jodidas pero contentas». En esta última, como en algunos otras canciones, le acompañaba el estupendo trompetista Terell Strafford poniendo adornos jazzísticos. Puede haber gente a la que les guste la voz de Concha Buika y su estilo desgarrado -la verdad, las letras de sus canciones eran mayoritariamente tristes-, pero el tipo de canción, muy cercano a la copla tradicional, realmente no pintaba nada en el seno del festival. Puede entusiasmarte 'Ojos verdes', pero en Mendizorroza el miércoles sería aceptable en versión con mentalidad de jazz, no en la convencional.

Menos mal que luego se pudo escuchar estupendo y auténtico jazz en el hotel NH Canciller Ayala. Al trio de Cyrus Chestnut se le unieron, en una deliciosa jam session, el incansable Joe Lovano, el formidable trombonista Wylcliffe Gordon y el maravilloso armonicista Antonio Serrano: a las tres terminaron su concierto. Y fue posible, también, olvidarse de las depresivas canciones de Buika escuchando el divertidísimo swing de Ray Gelato y su orquesta.
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