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Cultura

CULTURA
La trompeta de jazz que adornó una canción vasca de Ruper Ordorika
17.07.07 -
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La trompeta de jazz que adornó una canción vasca de Ruper Ordorika
Ruper Ordorika, ayer en Vitoria. / JESÚS ANDRADE
Ruper Ordorika llegó muy pronto al ensayo y prueba de sonido anteriores a su concierto de anoche. Estaba en Mendizorroza casi una hora antes de cuando había sido convocado porque quería saludar a los hermanos Juan y Víctor de Diego que probaban antes que él. Pero éstos habían hecho una prueba fugaz -algún miembro de la organización que preparaba cosas en los camerinos confesaba que les había saludado al llegar y luego desaparecieron enseguida- y Ordorika paseaba a la espera de sus compañeros.

Su objetivo fundamental era ensayar con el trompetista. «A mí me invitaron, en principio, a cerrar el concierto con sólo una canción, pero bueno, haré algo más. Tres o cuatro temas con el batería Hasier Oleaga y los miembros de su grupo Juan Pablo Balcázar, contrabajo, y la guitarra de Alejandro Mingot. Pero también está previsto que cante una canción acompañado sólo con mi guitarra y un trompetista de los americanos».

A la hora prevista, llegó el trompetista Terell Stifford. Ruper Ordorika se presentó a él y le acercó la partitura. Durante unos momentos hablaron, en un rincón del escenario, sobre la música escrita. Un poco después, Ordorika tarareaba la melodía y Stifford escuchaba atentamente sin levantar la vista de los pentagramas. Enseguida, uno con su guitarra y el otro con la trompeta, se dirigieron a la fila de micrófonos.

«¿Qué nivel!»

El cantante atacó su tema y el instrumentista comenzó a hacer adornos jazzísticos sobre la melodía. Parecía que habían compuesto juntos la canción porque Stifford la acompañaba como si la hubiera estudiado durante horas y no apenas unos minutos. El ensayo fue único y única fue también la prueba de sonido. Por todo comentario, mediado el tema, Ordorika pidió que bajaran un poco el volumen de la guitarra.

Más tarde, el cantautor comentó: «¿Qué nivel! Con gente así se puede hacer cualquier cosa. ¿Te has fijado cómo toca? No quería obligarle a nada y le había dicho que me acompañara la canción entera o lo que quisiera. Ha tocado durante todo el rato, pero por supuesto puede hacer lo que quiera en el concierto. Seguro que queda bonito». Y quedó.
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