
La ministra de Fomento auguró que los trabajos de limpieza de los cinco kilómetros de litoral pitiuso afectado por el vertido podrían concluir «en menos de dos semanas». Advirtió, sin embargo, de que se trata de un plazo estimativo que podría variar en función de la climatología. La ministra hizo un llamamiento a la tranquilidad. Quiso recordar que la zona afectada «sólo ocupa cinco de los 250 kilómetros de costa que tiene la isla».
Los equipos de limpieza habían recogido ayer 30 toneladas de fuel, 25 en el mar y cinco más en las playas, gracias a la labor de los 145 operarios que trabajan en la retirada del vertido. La mancha contaminante ya no ocupa una extensión de 3,5 millas de largo por media de ancho ya que, según la ministra, «se ha convertido en un reguero que el viento conduce hacia una de las tres playas cerradas en la zona d'En Bossa».
Precisamente en esa zona del sur de la isla es donde se han intensificado las medidas para frenar el avance del vertido. Para contener el fuel-oil procedente del barco, los operarios del Ministerio de Medio Ambiente han desplegado una barrera flotante de material absorbente al lado de la costa, de 3,5 kilómetros de longitud. Además, se ha protegido a los trabajadores que participan en las labores de limpieza con guantes, mascarillas con fibra absorbente de vapores orgánicos, gafas protectoras, monos de trabajo y botas de goma, con el fin de evitar riesgos.
Parque Natural
Medio Ambiente ha enviado a la zona afectada por el vertido a 62 especialistas, que actuarán principalmente en la playa d'En Bossa. A pesar de que se trata de un lugar cercano al Parque Natural de Ses Salines, Alvarez señaló que no existe información de que haya llegado material contaminante al área protegida.
Sin embargo, la organización ecologista Oceana informó ayer de que ha detectado frente a esa playa una nueva mancha de hidrocarburos. Aunque al estar muy mezclada con el agua no es de gran densidad, tiene medio kilómetro de longitud. Según este colectivo, en la zona hay delfines mulares y distintas especies de peces, así como cormoranes, cangrejos y lapas «totalmente cubiertos de chapapote». La organización ecologista Greenpeace ha presentado una denuncia por delito ecológico ante la Fiscalía de Baleares contra la empresa Iscomar, propietaria del buque. El buque 'Rainbow Warrior' partió ayer hacia Ibiza para hacer una valoración del impacto del vertido.
Por su parte, Comisiones Obreras rechazó las «insinuaciones de la Naviera Iscomar», en la que atribuía el naufragio a un error humano. «Criminalizan, como es norma últimamente, a los marinos de los accidentes de la mar», dijeron los portavoces del sindicato.






