
En el transcurso de un acto celebrado en Palacio de Justicia de Bilbao, Ruiz Piñeiro agradeció a estos miembros de la Judicatura que hayan elegido como primer destino la Comunidad Autónoma Vasca y señaló que los ciudadanos ven en los jueces «una garantía de la democracia y de las libertades». «Somos, en efecto, garantía para todos y cada uno de los ciudadanos y también para el propio sistema», añadió.
A su juicio, esa labor tiene, en el País Vasco, especiales connotaciones porque «es el único lugar de España y de Europa en el que el colectivo judicial en su conjunto debe disponer de medidas personales de seguridad». Por ello, les aconsejó «encarecidamente» que las adopten.
«Debemos cumplir, frente a todos, el papel constitucional que tiene el Poder Judicial, pues sólo así los ciudadanos seguirán depositando su confianza en nosotros como última garantía de sus libertades y del propio sistema», insistió. El máximo representante del alto Tribunal vasco manifestó que «el juez constitucional dirime las controversias que se le someten con la objetividad propia de su sometimiento a la Ley, lo que refuerza su independencia y refleja su profesionalidad».
«Cierto es que la Ley, en muchas ocasiones, deja un margen de interpretación que cubre cada juez, personalmente, pero también es cierto que ese margen humaniza el trabajo, para dar respuesta a cada problema concreto», subrayó.
En este sentido, recordó que el propio sistema constitucional «se cuida de paliar de forma muy acertada el margen de error que conlleva la decisión judicial». «El sistema de recursos busca depurar la decisión poco motivada o contraria a lo dispuesto por la Ley, consiguiendo un sistema de garantías propio del nivel de desarrollo en que se encuentra España y equiparable a los sistemas más avanzados del mundo», prosiguió.
Garantías
En este contexto, aseveró que la sociedad «tiene la garantía de un juez imparcial, inamovible, responsable e independiente, que garantiza, de forma efectiva, los derechos individuales de todos y cada uno de los ciudadanos».
El magistrado ofreció su apoyo, «sin paliativos», a los nuevos miembros de la carrera judicial «para ser jueces constitucionales». Tras recordar que «el sistema judicial español es uno de los más avanzados del mundo», se mostró convencido de que «el desempeño» de su jurisdicción en el País Vasco les dejará «una profunda huella personal y profesional».
Los ocho nuevos jueces que ayer juraron sus cargos en la sede del Tribunal Superior son Izaskun Jaca Flores, María Teresa Trinidad Santos, Amaia del Cid Madariaga, Luisa Fernanda Vidal Quintana, María del Mar Puyuelo Omeñaca, María Aurora Gabino Amantegi, Alfonso Alvarez-Buylla Naharro y Gonzalo Pérez Sanz. Éstos ejercerán sus cargos los juzgados de Bergara, Eibar, Irun, Durango y Balmaseda.






