El Ejecutivo socialista arbitró ayer una disposición especial para que las familias de Euskadi y Navarra puedan recibir la ayuda de 2.500 euros por cada nuevo hijo, anunciada por Zapatero en el debate del estado de la Nación. De esta forma, en lugar de ser financiada a través de los impuestos, la prestación será abonada por la Seguridad Social para evitar un conflicto con el régimen fiscal específico de la Comunidad Autónoma vasca y de la foral, con el fin de universalizar esta iniciativa.
En declaraciones a Radio Euskadi, Rubalkaba señaló que "el Gobierno de Madrid, después de soltar la bomba, como si fuera una gran noticia, ha tenido que rebobinar y ha tenido que darse cuenta de que, para establecerla, necesita hacer una Ley específica en lo que se refería, por lo menos, a la Comunidad Autónoma, porque, si no, se habría quedado colgado de la brocha", de forma que quienes tuvieran los primeros hijos en Euskadi "no iban a cobrar esos 2.500 euros".
Improvisación
"Yo creo que fue una improvisación de un debate malo, en el que, para salir, al final, se sacaron de la chistera este conejo. Yo me alegro por todas las familias que van a tener hijos a partir del 3 de julio porque van a rebibir una cantidad de 2.500 euros. Pero no creo que porque a una pareja le den 2.500 euros vaya a tener un hijo". A su juicio, se trata de "una medida populista, oportunista y que, luego, no por ello, va a haber más natalidad en la Comunidad ni en el Estado".
En este sentido, precisó que para potenciar la natalidad habría que adoptar otro tipo de políticas distintas y recordó que el Gobierno vasco ya había establecido "medidas concretas" para incentivarla. A su juicio, la iniciativa gubernamental "fue para discernir lo que era algún debate malo que hubo en el Congreso de los Diputados y, luego, lo han tenido que adobar y arreglar". "Hubo una improvisación y en política la improvisación no es buena", aseveró.






