
Aunque todavía no ha podido firmar el contrato oficial -sólo lo hará cuando se formalice la compraventa de la entidad, probablemente el lunes-, Uribe rebosaba satisfacción tras el primer encuentro cara a cara con los representantes del nuevo Alavés. También los responsables deportivos del equipo vitoriano, que son conscientes de la importancia del técnico a la hora de exprimir el rendimiento de la plantilla en un proyecto limitado de recursos. Dadas las circunstancias de interinidad que ha vivido la entidad en las últimas semanas, la llegada de un técnico con el currículum de Uribe y su experiencia en Segunda División se interpreta como un privilegio.
El entrenador gijonés, cuya vinculación con el club será en principio de una temporada, se prepara ya para el inicio de una campaña difícil. Pese a todo Uribe quiso dejar claro que las limitaciones presupuestarias no significan «que no podamos hacer un buen equipo y que dé guerra». En este sentido, aseguró que «entre todos» van a buscar «gente con ganas, que pelee por esta camiseta y encaje en el proyecto. Los jugadores ya saben» -añadió- «que no habrá contratos tremendos y sí acordes con la categoría».
«Ideas claras»
El nuevo preparador alavesista recordó que su mejor resultado profesional -el ascenso con el Getafe- llegó «con el equipo que menos presupuesto tenía». E insistió en que «en Segunda» lo primordial «no es el presupuesto» sino «tener las ideas claras y hacer las cosas con tranquilidad». A partir de ahí, confía en formar «un equipo guerrero, fuerte y respetado» y esperar que el trabajo lleve «a hacer buenas cosas». Eso sí, su discurso, acorde siempre con las expectativas del grupo de Ortiz de Zárate, volvía una y otra vez hacia el eje principal. «Lo más importante es recuperar esa identidad», subrayó.
Para lograr este objetivo, Uribe considera fundamental «dejar atrás» las secuelas de la convulsa etapa Piterman y «volver a ser un buen club, tranquilo y donde nos dediquemos a jugar al fútbol y nada más. Que se hable de si jugamos bien o jugamos mal, pero que se hable de fútbol. Veo mucha ilusión en la gente y todos debemos empujar», precisó.
Mantener la categoría
En la línea marcada por Ortiz de Zárate y Lasheras en sus declaraciones de las últimas semanas, Uribe aseguró que «el primer objetivo» del Alavés «y de todos los equipos de Segunda» debe ser «lograr la permanencia».
El técnico asturiano considera que el equipo albiazul debe tomarse las cosas «con tranquilidad» en cuanto a las pretensiones clasificatorias. «Si luego llegas a esos 50 puntos de la salvación pronto, siempre habrá tiempo para poder soñar», matizó.
El ex entrenador de Las Palmas, Elche y Hércules cree que en la Segunda División 2007-2008 hay «en teoría» dos candidatos «muy claros para subir» como la Real Sociedad y el Celta, recién descendidos, pero recordó que casi todas las temporadas «existe una sorpresa». Él la dio con el Getafe en la campaña 2003-2004 al lograr el primer ascenso del conjunto madrileño a la máxima categoría.
Uribe insistió en que el Alavés debe dedicarse desde la próxima semana -los jugadores regresan el miércoles 18- «a trabajar y no obsesionarse tampoco» por las limitaciones presupuestarias. «Vamos a tener menos dinero que otros, pero vamos a buscar las cualidades para llegar a ser un equipo difícil de batir», precisó.
Para el técnico gijonés, la apuesta albiazul tiene también connotaciones personales porque su padre jugó en el club. Por ello reconoció que al margen de las cuestiones deportivas el proyecto le atrae porque Vitoria «es un lugar que me trae buenos recuerdos y me apetece trabajar en Euskadi».
f.r.esquide@diario-elcorreo.com






