
La nominación de Cretz queda ahora pendiente de la requerida confirmación por parte del Senado de Estados Unidos, donde existen una serie de presiones legislativas para que Libia responda por completo sobre su conducta hostil en el pasado. En concreto, varios senadores quieren que la Administración Bush presione a Gadafi para saldar definitivamente las compensaciones pendientes por el asunto de Lockerbie, atentado con explosivos contra el vuelo 103 de la Pan Am que en 1988 costó la vida de 270 personas. Además, exigen explicaciones satisfactorias sobre la participación de Libia en el atentado contra una discoteca de Berlín en 1986, que costó la vida a dos militares estadounidenses.
Rechazo demócrata
A juicio del senador Chuck Schumer, demócrata de Nueva York, «hasta que Libia compense por completo a todas las familias de Pan Am, Estados Unidos no debe enviar un embajador a Trípoli», con la correspondiente amenaza de vetos legislativos contra los fondos necesarios para operar una Embajada en Libia o financiar programas de ayuda al desarrollo, además de la posibilidad de bloquear la ratificación de embajador.
Con todo, la mera nominación de un embajador se considera un paso adelante en la compleja restauración de los vínculos diplomáticos entre Washington y Trípoli. Proceso iniciado con la cancelación en el año 2003 de todos los programas para la construcción de armas de destrucción masiva ordenados por el régimen de Gadafi. Estados Unidos no ha tenido relaciones formales con Libia desde 1980, aunque el deshielo entre los dos países permitió hace tres años la apertura de una sección de intereses en Libia.
En este contexto, la asesora de seguridad doméstica de la Casa Blanca, Frances Townsend, entregó esta semana a Muamar al-Gadafi una carta del presidente de Estados Unidos en la que mostraba su deseo de fortalecer las relaciones bilaterales. Washington también ha intercedido en el caso de las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino condenados a muerte bajo la acusación de haber infectado a más de cuatrocientos niños con el virus del SIDA.
El Departamento de Estado ha expresado su esperanza de que tras la ratificación de la pena capital por parte del Tribunal Supremo de Libia, el caso sea remitido al Consejo Judicial, institución con la capacidad para conmutar estas sentencias o incluso emitir un perdón. Durante su visita a Bulgaria el mes pasado, el presidente Bush calificó como prioridad de Estados Unidos el lograr la liberación de este grupo de personal sanitario retenido en Libia desde febrero de 1999.






