
Tras denunciar durante la campaña electoral la pervivencia de la Ley de Partidos, el representante peneuvista mantiene que las listas aeneuvistas fueron «injustamente ilegalizadas», por lo que cree necesario «estructurar un diálogo permanente» con los dirigentes de la izquierda abertzale. Olano subraya, en todo caso, que la relación que vayan a mantener entre ambos se ceñirá «a un planteamiento de legalidad», aunque afirma que, «a día de hoy», no tiene «un esquema definido» de cómo articular esa presencia.
El diputado general enmarca esta relación dentro de una legislatura que, a su juicio, debe estar protagonizada por «el diálogo con todos» de manera «permanente». Una labor a la que le obliga, de hecho, la minoría de apoyos que sostiene a su Gobierno. PNV y EA disponen de 23 de los 51 junteros. La abstención de EB facilitó el viernes su investitura.
Será precisamente la coalición de Javier Madrazo la que disponga de un trato «preferencial» por parte del nuevo Ejecutivo foral. «Dialogaremos -insiste- de una forma permanente con todos los grupos, pero especialmente con los que tenían la llave para determinar quién iba a ser el candidato elegido, es decir, la coalición EB-Aralar». Olano reitera, en este sentido, su voluntad de hacer «un esfuerzo serio para llegar a acuerdos» con esos dos partidos de izquierdas.
Consciente de necesitar apoyos para que la Diputación no quede paralizada, el dirigente peneuvista advierte de que «los guipuzcoanos no perdonan» actitudes «obstruccionistas», como las que podrían articular entre todos los partidos de la oposición.
Para evitar un bloqueo de la institución, aboga por «buscar acuerdos» con todas las formaciones. Una situación nueva para PNV y EA de Guipúzcoa, que en la anterior legislatura gobernaron con mayoría absoluta. «En política existe una contradicción -subraya Olano-. Cuando uno tiene mayoría absoluta corre el peligro de ser prepotente y, cuando está en minoría, corre el riesgo de sudar tinta para sacar adelante la gestión. Nuestra situación es esta última».
Hombre de Egibar
El nuevo diputado general reconoce los malos resultados del PNV en las elecciones municipales, aunque prefiere evitar personalizar el fracaso. Diferentes voces han apuntado a Joseba Egibar, líder del Gipuzku buru batzar y rival de Josu Jon Imaz por el mando del partido, como el culpable de la pérdida de votos que ha llevado a la formación jeltzale a ser la segunda fuerza del territorio por detrás del PSE. «Yo no hablaría de personas concretas. El resultado obtenido por el PNV en el conjunto del país no es para echar las campanas al vuelo», sostiene Olano, que elude definirse como persona cercana a las tesis de Egibar. «Ni mucho menos estoy atado ni amordazado por una determinada situación ni figura política», subraya.
El regidor guipuzcoano avanza, no obstante, cuáles serán los planteamientos políticos que marcarán el trabajo de un Ejecutivo que, según las direcciones de PNV y EA, tratará de hacer país. Así, sostiene que uno de los objetivos de su Gobierno será potenciar el «derecho de decisión» de los vascos por encima de otros planteamientos. «El futuro tiene que estar en manos de los ciudadanos -explica-. Más que de independencia, yo hablaría de capacidad de decisión de la sociedad vasca y del ejercicio de la misma».
En proyectos más concretos, muestra su disposición a paralizar la puesta en marcha de la incineradora de basuras de San Sebastián, proyecto que cuenta con una fuerte oposición en los grupos de la oposición, y sobre todo en Ezker Batua y Aralar. Por contra, garantiza el apoyo de la Diputación al Tren de Alta Velocidad, después de que un número importante de ayuntamientos de ese territorio, la mayoría liderados por ANV, haya anunciado que bloquearán los permisos locales de las obras ya aprobadas en Vitoria.






