
No era el momento para extenderse en comentarios. Su rostro, serio y con signos claros de lo que había sufrido, lo decía todo. Ella sólo quería descansar. Ayer, más tranquila en su casa y después de haber repasado las fotos del viaje con su familia la noche anterior, sacó fuerzas para describir brevemente su experiencia a EL CORREO. Su voz dulce dejaba tras de sí un testimonio cuanto menos desgarrador.
-¿Qué tal se encuentra?
-La verdad es que jodida. Físicamente estoy bien, pero...
-Resulta duro de olvidar.
-El trago es el trago y ha sido muy duro. No haces más que acordarte una y otra vez de toda la gente que se ha quedado allí.
-¿Por qué Yemen?
-Me resultaba un lugar atractivo, tenía muchas ganas de ir. Encima, vas con toda la ilusión y nunca esperas que te pase esto, más aún cuando íbamos protegidos y nos habían dicho que el norte era más peligroso.
Begoña viajaba en el tercer vehículo del convoy, que se encontraba en ese momento escoltado en su parte delantera y posterior por otros dos todoterrenos militares, una medida de seguridad que los turistas deben aceptar cuando se desplazan por este país. En el instante en que el coche bomba impacto contra el convoy, la vizcaína se lanzó por la ventana de su transporte. Un acto instintivo que pudo salvarle la vida.
-¿Qué pasó por su cabeza cuando se produjo la explosión?
-En aquel momento, todos pensamos que nos mataban, que allí se acababa todo. Fue una pesadilla. Ves a las familias y... es horrible.
-¿Ha podido hablar con el resto de los supervivientes?
-He estado con las otras tres chicas de Bilbao, pero no he podido hablar mucho porque estábamos en habitaciones separadas en el hospital.
-¿Qué tal les han atendido?
-Muy bien. En cuanto se enteraron de lo que había pasado, la gente de allí se portó en todo momento de maravilla con nosotros. Aunque no nos entendíamos al hablar, todo eran mimos.
-En esas circunstancias, con la familia lejos, el cariño resulta vital.
-Desde luego, nos dieron mucho apoyo y eso es de agradecer.
«Hecho puntual»
La expectación mediática que despertó el atentado de Yemen fue uno de los apartados que más sorprendió y desagradó a las víctimas. La actitud mostrada en Loiu tanto por Begoña como por Eva lo dejó bastante claro, si bien las razones que motivaron la estrategia de despiste, en el caso de la segunda turista herida, que abandonó el aeropuerto por uno de los laterales de la terminal, o en el de Begoña, que fugazmente se negó a hablar con los periodistas y los cámaras, venían de atrás.
-En Loiu no quiso hacer ninguna declaración. ¿Se ha sentido acosada por los medios estos días?
-La verdad es que sí, pero no me refiero sólo a aquí, sino que todo empezó allí.
-¿En Yemen?
-Sí. Los periodistas entraban hasta en las habitaciones del hospital para hablar contigo y no te creas que te lo pedían de buenas maneras, sino que encima parecía que te lo estaban exigiendo.
-¿Visitar Yemen en un contexto como el actual no es una imprudencia?
-Creo que el atentado ha sido algo puntual. Lo que nos ha pasado en Yemen nos podría haber ocurrido en América o en Londres. Al final, corres riesgos en cualquier sitio.






