
'CHUECATOWN'
'Chuecatown' ironiza sobre la especulación en la réplica madrileña del Soho londinense o Castro en San Francisco. El dueño de una agencia inmobiliaria (Pablo Puyol) pretende transformar Chueca en un barrio modelo con pisos de lujo y gente guapa. Su método: asesinar a las ancianas de renta antigua que no quieren venderles su casa. Una inspectora de policía (Rosa María Sardá) y su hijo (Edu Soto) investigan el caso, que también salpicará a una pareja de vecinos (Pepón Nieto y Carlos Fuentes).
«Ante todo es una comedia negra», subrayar Flahn. «Hablamos de crímenes a ancianitas, tenían que ser tratados con humor negro, sardónico. Al final de la película, el tono de comedia se torna más amargo y burro». El director bilbaíno ha podido saltar al largometraje gracias a un encargo: adaptar los cómics 'Chuecatown', del dibujante Rafa, protagonizados por una pareja de gays, Leo y Rey, que se mudan a Chueca. Finalmente Flahn, guionista junto a Félix Sabroso y Dunia Ayaso, sólo se quedó con los nombres de los protagonistas.
«Se dirige a todo tipo de público, no sólo al homosexual», matiza el realizador. «No queríamos contar la típica historia de gays en cuartos oscuros, a los que siempre les pasan cosas relacionadas con el sexo. Tratamos de hacer una fantasía graciosa que pudiera ocurrir en cualquier otro sitio».
Un vodevil burro
Quizá la intriga macabra de 'Chuecatown' sea fácilmente trasladable, pero el mérito del filme es retratar con naturalidad, sin caer en la caricatura, una realidad sociológica. La distribuidora tenía tan claro el tirón de la cinta entre la comunidad homosexual que no quiso que el estreno coincidiera con las celebraciones del Orgullo. «Ese fin de semana los cines en Madrid estuvieron vacíos», certifica Flahn.
'Chuecatown' no es, sin embargo, un retrato realista. El tono de vodevil y los apuntes burros predominan en una farsa que se aprovecha del carisma de los actores, desde una Rosa María Sardá tan pasada de rosca como acostumbra, a un Edu Soto (El Neng) que va descubriendo su sexualidad o un insólito Carlos Fuentes que engordó y se afeitó la cabeza para dar vida a un 'oso'.
Juan Flahn asegura que Chueca «no es un gueto». «Nunca lo he sentido como tal. Si vas a otras zonas de Madrid, como Serrano, y te besas con tu chico, igual te miran mal. Pero la naturalidad se extiende fuera de Chueca. Incluso con las lesbianas, que cada vez están más lanzadas». La comidilla en el barrio estas últimas semanas ha sido la portada de Gallardón en 'Zero'. «Puro oportunismo que ha llevado a que media redacción haya dimitido. Parecía que 'Zero' se había puesto al servicio del programa electoral del PP».
Tras escribir una docena de guiones que «nunca se llevarán al cine», el director ha aprendido que dirigir en España es «una carrera de renuncias». Ayer se supo que en lo que va de año no hay ninguna cinta española entre las 25 más taquilleras. «No hay dinero para que la gente se entere de que la película está en los cines. Queda casi un mes para que se estrene 'Los Simpson' y ya veo anuncios por todas partes. Se crea la necesidad de verla. Y con las españolas no pasa».






