
'YO'
'Yo' se revela como un proyecto atípico, que roza lo experimental sin olvidarse del público. El éxito que ha despertado la inquietante ópera prima de Cortés confirma que nuestra cinematografía necesita más producciones arriesgadas, que insuflen energía a un panorama herido de gravedad que se apoya en la política de subvenciones y ofrece lo mismo de siempre: comedietas de guerra de sexos y dramas sociales indigestos.
Contundente desde su título, 'Yo' hay que recomendarla por su concepto e intenciones, por su defensa a ultranza del arte de contar historias en imágenes y su honestidad. Evidentemente, no es plato para todos los gustos. Si uno no quiere quedarse indiferente en la butaca debe degustar este drama rodado en Mallorca, que presenta la historia de un hombre que, sintiéndose acusado de algo que no ha hecho, trata de demostrar su inocencia. Sus intentos por resolver esta situación le llevarán a enfrentarse con el verdadero problema: él mismo.
'Yo' habla de la búsqueda de identidad a través de unos personajes enigmáticos. Deja claro desde su planteamiento que busca provocar sensaciones al espectador, como bien cuenta su director: «En el fondo, hay una voluntad un poco 'terrorista'. Rompemos con un tabú ético, y es que ser uno mismo no tiene por qué ser necesariamente bueno». Brendemühl añade que la cinta invita «a reflexionar sobre los fantasmas, los miedos y las inseguridades. Quizá provoca dudas metódicas y luego sugiera una cierta catarsis».






