
La zona elegida por Balbás y su compañero de cordada era complicada, pero nada comparable a las grandes vías que adornan el palmarés de un hombre que dominaba la roca y que se reparten entre Picos, Pirineos y Alpes. Tomás Fernández, guarda del refugio de Vega de Urriello, a los pies del Naranjo de Bulnes, se acordaba de él. «Era un montañero muy simpático, pero serio en cuanto se metía en faena. Lo recuerdo porque solía venir por el refugio en compañía de Pedro Udaondo, que nos dejó hace unos meses. Conozco algo la zona de San Isidro y por lo que he visto la roca no es de la misma calidad que aquí, en el Macizo Central. Se desmorona con facilidad y se vuelve engañadora y peligrosa».
Esa mala calidad de la roca es la que le ha costado la vida a Iñaki Balbás. «Las trepadas fuera de las vías importantes son mucho más peligrosas que los terrenos de prestigio. En Pico Torres ya se han producido varios accidentes mortales. Engaña», concluye Tomás, que apostilla que Balbás «era amigo de Udaondo y por tanto era buena persona».
Juanjo San Sebastián, también bilbaíno, escalador e integrante del grupo que comenzó en Atxarte, recuerda al fallecido como un escalador «competente. Era un tipo encantador, solvente en la montaña y muy bueno en la roca».
Iñaki escaló con Francis, el cantante del Doctor Deseo, Iñaki Miró y a pesar de la diferencia de edad, con Pedro Udaondo. Formó cordada en 1985 con el veterano sietecallero y Estanis Rubio en la directa a la Norte de Marboré. Era un hombre que repartía su vida entre su familia, el Pagasarri y las salidas que realizaba a los Pirineos, Picos y cordillera cantábrica donde una caída de rocas ha terminado con su vida.






