
-Todos estamos expectantes pensando qué es lo que pasará esta semana. Ver si el proceso concursal sale adelante o no, si lo coge Fernando, si sigue Dmitry..., cómo queda el tema económico. Porque al fin y al cabo tienes un contrato firmado y hay que ver qué es lo que puede pasar con cada jugador en concreto.
-En su caso, ¿cuántos años más tiene de contrato?
-Me queda un año.
-De cara a la próxima temporada se piensa en la confección de una plantilla sin grandes alardes. Quizá haya que negociar la salida de algunos jugadores...
-Todavía no he recibido ninguna llamada por parte de nadie. Si se decide apostar por gente joven y yo pudiera ser una carga, que lo dudo, no tendría ningún problema en salir. Si eso sirviese para ayudar al Alavés...
-A igualdad de ofertas, ¿se quedaría a echar una mano?
-No voy a engañar a nadie. Si vine al Alavés fue para estar cerca de Pamplona. Con dos niños pequeños era lo mejor para mi familia y para mí. Me costaría volver a alejarme de Pamplona. Con igualdad de ofertas, me gustaría quedarme en Vitoria. He estado a gusto. Me siento identificado con el Deportivo Alavés y si puedo echar una mano, me gustaría poder hacerlo.
-¿Se han sentido devaluados como futbolistas?
-Desde el punto de vista colectivo ha habido momentos muy concretos que me han dolido. En el plano personal me ha fastidiado más que todo la imagen que dimos cuando en Las Palmas nos metieron seis goles o en El Ejido, cinco. Vimos que teníamos un equipo para haber peleado por ascender y estas cosas hacen que durante la temporada te llegaras a preguntar: '¿Pero bueno, esto es un equipo o qué es!'. En momentos puntuales, la situación era límite. Luego, si analizas bien cómo se ha trabajado durante el año, y con todo mi respeto a los entrenadores, te sientes satisfecho porque a veces ha habido que luchar contra todo, rivales e incluso decisiones del propio club. Desde esa perspectiva la temporada no ha sido mala.






