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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 25 mayo 2012

Política

crisis del tripartito
Ibarretxe busca recuperar protagonismo y condicionar la estrategia del PNV
El jefe del Ejecutivo vasco se apoya en sus socios y en una parte de su partido para insistir en el futuro del tripartito y en su plan Pretende alejar cualquier posibilidad de pacto con los socialistas
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Ibarretxe busca recuperar protagonismo y condicionar la estrategia del PNV
TRIPARTITO. El lehendakari Ibarretxe, rodeado de miembros de su Gobierno, durante el acto que presidió esta semana en la Casa de Juntas de Avellaneda. / IGNACIO PÉREZ
Tras unos meses en segundo plano, el lehendakari Ibarretxe ha regresado con fuerza al centro de la escena política vasca, y lo ha hecho para reivindicar sin medias tintas sus apuestas estratégicas, no siempre coincidentes con las de la dirección de su partido, a renglón seguido de unas elecciones que han arrojado unos resultados decepcionantes para el PNV.

En apenas una semana, el jefe del Ejecutivo de Vitoria ha encadenado dos intervenciones públicas con mensajes políticos de calado. La primera, tras su entrevista en La Moncloa con José Luis Rodríguez Zapatero, en la que subrayó la importancia de «hacer política» pese a la ruptura de la tregua de ETA, aprovechó para marcar distancias con el Gobierno central y desempolvó su fallido plan como una referencia institucional «absolutamente válida» y «encima de la mesa». La segunda, en Trucíos, cogió con el pie cambiado a su propia formación y sirvió para hacer una encendida defensa del tripartito en plena marejada por la «deslealtad» de EA y Ezker Batua hacia los jeltzales en un buen número de ayuntamientos vascos y ratificar la validez del acuerdo más allá de la primavera de 2009, la fecha prevista para las elecciones autonómicas vascas. Josu Jon Imaz le enmendó la plana un día después y acotó los límites de la fórmula de gobierno PNV-EA-EB a la presente legislatura y al ámbito de Ajuria Enea.

Los posicionamientos del lehendakari no sólo han vuelto a poner de relieve que es un político «de piñón fijo» -en palabras de distintos cargos del PNV- sino que han despertado también cierta inquietud en los sectores de su partido más pragmáticos y más proclives a explorar las posibilidades de una política de alianzas transversales en el medio plazo. Temen, por un lado, que Ibarretxe persista en transitar una senda, la soberanista, que se reveló como una vía muerta con el portazo del Congreso de los Diputados a su plan en febrero de 2005; y, por otro, que pretenda «condicionar» la 'hoja de ruta' política del PNV, las decisiones sobre su posible concurrencia a la reelección dentro de dos años y el propio debate interno.

Pese a que la bicefalia entre partido y Gobierno forma parte de la cultura política tradicional jeltzale, lo cierto es que el discurso de Trucíos se ha visto en sectores peneuvistas como un intento del lehendakari de «comprometer estrategias» a medio plazo y «sustraer» al EBB de ese debate. Su apuesta por seguir gobernando con EA y EB más allá de 2009 supone, dicen, o bien postularse automáticamente como aspirante a la reelección con el tripartito como bandera electoral o bien imponer la continuidad de la fórmula con independencia de su futuro político.

Aunque el debate sobre su candidatura o hipotético relevo aún no está abierto, sus propios socios en el Ejecutivo lo han sacado a relucir, al insinuar, como ha hecho EA esta semana, que la dirección del PNV alienta la polémica sobre las disputas en el tripartito con el objetivo inconfesable de «sustituir» a Ibarretxe en 2009 y retornar a la 'era Ardanza' y a los pactos con el PSE. Otras fuentes del Ejecutivo no creen, sin embargo, que haya una estrategia preconcebida para apartarle de la primera línea, porque su partido es consciente de que es un valor seguro por su siempre buena valoración en las encuestas y su 'tirón' electoral.

En el PNV y en el Gobierno hay quien cree que dará por concluida su etapa en 2009 y hay quien se inclina a pensar que tratará de repetir. Los magros resultados electorales del 27-M habrían contribuido, según este último análisis, a aumentar sus bazas de cara a la reelección. El regreso del 'caso Ibarretxe' a la primera plana de la actualidad -con la más que probable apertura de juicio oral a finales de año por sus reuniones con Batasuna- tiene visos también de reforzar su perfil y, muy posiblemente, obligará a su partido a cerrar filas en torno a su figura, como ya ocurrió cuando el instructor le citó por primera vez para prestar declaración.

'Agua en la piscina'

«Ibarretxe no es un suicida», apuntan fuentes del tripartito, que le describen más bien como «comedido y reflexivo». Si se ha 'mojado' hasta tal punto, argumentan, es porque sabe que tiene «suelo» y «agua en la piscina». Es decir, que su discurso cuenta con la anuencia de la porción del partido afín a Joseba Egibar y con otro sector no desdeñable de dirigentes fieles sobre todo a su persona. Con la «legitimidad» que le dan esos apoyos, el lehendakari habría iniciado una estrategia encaminada a recuperar el protagonismo perdido y a marcar el rumbo político para los próximos años que, según el camino que ya ha trazado en innumerables ocasiones, pasa por el reconocimiento del derecho de los vascos a «decidir su futuro» y por convocar una consulta popular en torno a esta idea, iniciativas arriesgadas que chocan con el pragmatismo de Imaz.

Además, recuerdan fuentes conocedoras de su estrategia, Ibarretxe persiste en su firme apuesta por el tripartito convencido de que una posible alianza con los socialistas sería sumamente perjudicial, porque el partido de Zapatero y Patxi López no buscaría otro objetivo que «debilitar» al nacionalismo. «Ve en el PSOE al principal enemigo político porque tiene la convicción de que desde Madrid se busca romper el tripartito y dividir al PNV para frenar cualquier aspiración de soberanía y volver al autonomismo. Ahí se encuadrarían, por ejemplo, los elogios a Imaz», apuntan.

Otro hito

Tanto sus socios en el Ejecutivo vasco -que respaldan con entusiasmo sus tesis- como su partido prevén que el Pleno de política general que abrirá el próximo período de sesiones en el Parlamento vasco marque un hito importante en los planes de Ibarretxe. Es más que probable que el lehendakari insista de nuevo en el proyecto de Nuevo Estatuto Político que, como suele recordar, es «el único» que cuenta con mayoría absoluta en la Cámara de Vitoria. En privado, no son pocos los dirigentes del PNV que no ven con buenos ojos la insistencia en el proyecto que busca establecer una nueva relación «amable» con España. Según dicen, si se repitiera la trayectoria que siguió en 2005 podrían acentuarse sus «efectos negativos» y forzar unos resultados electorales aún más «insatisfactorios» que entonces, cuando el tripartito en su conjunto se quedó con 32 escaños.

La otra opción, advierten, sería un «desbordamiento fáctico» de la legalidad por la vía de la desobediencia civil, alentada, por ejemplo, por la izquierda abertzale. Ibarretxe, en cualquier caso, ya ha anunciado que piensa cumplir su compromiso de convocar un referéndum antes de que concluya la legislatura. «Habrá consulta, efectivamente», corroboran fuentes del tripartito, que creen que optará por un modelo plebiscitario jurídicamente no vinculante y no directamente relacionado con su plan, pero que sirva para dar fuelle a sus argumentos.
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