
LAS REFLEXIONES
-Parece que van a acabar ustedes pactando con el PNV.
-Es un dato conocido que nosotros establecimos una línea prioritaria de conversaciones con el PNV y que a día de hoy esas conversaciones van por buen camino. Tampoco hemos cerrado aún del todo las puertas al PSE, pensamos que hemos jugado con lealtad con él, le hemos informado en todo momento pero a 24 horas de nuestra asamblea regional la opción del PNV tiene más peso.
-Algunos pueden decir que ustedes han estado mareando la perdiz durante estas semanas al elevar su precio para negociar cuando desde un principio tenían muy claro el pacto con el PNV.
-Es absolutamente incierto. Quien conoce la trayectoria sabe que hemos abierto en el seno de nuestro partido un debate impensable, pero sereno, sensato, responsable y enriquecedor. Cuando abrimos la posibilidad de un pacto con el PNV o con el PSE lo hicimos porque las dos posibilidades eran viables. No hemos jugado con el PNV ni con el PSE. Tengo claro que si después de la convulsión del 27 de mayo hubiéramos corrido a cerrar un acuerdo tanto con el PNV como con el PSE habríamos cometido una gran irresponsabilidad, porque dijimos que había que aprovechar esa convulsión para iniciar en el seno de la sociedad guipuzcoana un período de reflexión absolutamente necesario planteando cuestiones que para algunos seguían siendo tabús sobre el futuro del nacionalismo, la regeneración de la política o la colaboración transversal entre nacionalistas y no nacionalistas.
-¿Por qué tiene más opciones el pacto con el PNV?
-Ni yo mismo hubiera pensando que en el seno de EA de Guipúzcoa, que es la territorial del partido que más ha apoyado una coalición estratégica con el PNV, se iba a iniciar ese debate. Nosotros hemos sido los valedores dentro de nuestra formación de una coalición con el PNV y seguimos siéndolo porque pensamos que el nacionalismo institucional e histórico debe ir de la mano de manera estratégica. No obstante, no podemos cerrar los ojos a la realidad social y electoral guipuzcoana, no podemos obviar que el nacionalismo que representamos tanto el PNV como EA ha salido debilitado de las urnas y hubiera sido irresponsable obviar que el PSE ha ganado las elecciones con 5.000 votos de ventaja respecto al PNV. Conocidas estas realidades, para nosotros era absolutamente necesario emprender un proceso interno de reflexión y ver qué era lo mejor para la sociedad guipuzcoana y para el nacionalismo del futuro.
Preguntas
-¿Y qué han debatido?
-Nos hacemos dos preguntas. ¿Estamos acertando con nuestro discurso? Pues no. ¿Es necesario en Guipúzcoa y en Euskal Herria empezar a tejer complicidades en clave más transversal y mirarnos a los ojos sectores nacionalistas y no nacionalistas? Sí. Independientemente de la solución final, nos parece que hemos iniciado un camino en el que queremos profundizar
-Dice Ibarretxe que el tripartito es el «cauce central» en Euskadi.
-Siguiendo con el cauce como metáfora, diríamos que es un cauce que lleva poca agua, y siguiendo con el símil, es un cauce con muchos remolinos. Soy un firme defensor de que aquello que representa el PNV, EA, EB, incluso Aralar en un futuro, siga siendo el eje vertebrador de la política en este país, pero no podemos cerrar los ojos a una evidencia. El tripartito ya es insuficiente en algunas instituciones -Araba, Gasteiz, Donostia- y en otros sitios, siendo suficiente materialmente, parece poco conveniente en función de los programas electorales de cada partido. Hablar del tripartito como cauce central sin tener en cuenta estos factores me parece excesivamente voluntarista e ingenuo. Yo he apostado para que se den las condiciones que hagan posible que el tripartito se reprodujera en Guipúzcoa. Estoy hablando de una serie de condiciones que a día de hoy no se cumplen porque las diferencias de programa son evidentes. Me parecería cometer un fraude contra la sociedad guipuzcoana un gobierno de coalición como si no hubiera pasado nada.
-¿Pero está vetando EA la presencia de EB y Aralar en el gobierno foral?
-De ninguna manera. Ojalá su presencia fuera posible. Fueron EB y Aralar quienes pusieron unas condiciones determinadas para formar parte del gobierno. Nosotros queremos que exista una colaboración con EB y Aralar.
-¿Ha sentido EA vértigo de un pacto con el PSE?
-No niego que en ciertos sectores de EA existen no sé si vértigos pero sí recelos y prejuicios a la hora de gobernar con el PSE. Muchas veces funcionan muchas inercias. Pero el mero hecho de que nos hayamos planteado con absoluta seriedad gobernar con el PSE ya nos parece un avance. Una de las cuestiones más difíciles para justificar una postura abierta de pacto con el PSE es cómo compatibilizar una apuesta por la coalición electoral con el PNV, que para nosotros sigue vigente, con un gobierno con el PSE que excluya al PNV. La mayoría de nuestra gente ve muy difícil, e incluso incompatible, defender una coalición con el PNV y a la vez mandarlo a la oposición.
-Los socialistas les han hecho una oferta de gobierno generosa.
-Sí, y yo hago un balance muy positivo de nuestras relaciones con el PSE. Pienso que se han tejido complicidades que espero que en el futuro den sus frutos y haber compartido horas de reflexión con el PSE ha sido enriquecedor porque desde nuestra discrepancia hemos podido hacer análisis conjuntos sobre el futuro del país. No hemos planteado las negociaciones sobre un mercado del que queramos sacar tajada. Para nosotros es algo mucho más serio.
-¿Un posible acuerdo entre el PSN y Nafarroa Bai influiría?
-En el tiempo no va a influir. A mí me hubiera gustado que en el Partido Socialista hubiera habido un esfuerzo similar al que algunos hemos hecho en clave autocrítica en el mundo nacionalista y hubiera dado pasos al frente en clave de regeneración y catarsis tocando con valentía cuestiones tabú.
'Leyenda urbana'
-¿Qué tal se lleva EA con el PNV de Joseba Egibar?
-Hay una leyenda urbana que dice que las relaciones entre Iñaki Galdos y Joseba Egibar son malas y yo quisiera desmentir esa afirmación. Con Egibar tengo una relación fluida y buena, aunque es obvio que en algunos aspectos estratégicos e ideológicos tenemos nuestras discrepancias.
-¿En qué se concreta su propuesta de regeneración política?
- En primer lugar en hacer una autocrítica y en segundo lugar, en nuevos discursos y nuevas estrategias. El nacionalismo histórico e institucional ha cometido errores evidentes. Ciertos sectores se han visto embaucados una vez más por la estrategia y la dialéctica de la izquierda abertzale oficial y han dado la impresión de que estaban minusvalorando la vía estatutaria emprendida hace tres décadas que, con todos sus defectos, fue absolutamente acertada y gracias a la cual Euskal Herria se ha podido construir. De la misma manera, ha aflorado en algunos sectores el sentimiento de que había que dar una pista de aterrizaje a la izquierda abertzale, cuando se ha convertido una vez más en una pista de repostaje. Y, en tercer lugar, diría que el nacionalismo que representamos ha dado la imagen, tal vez errónea, de que estaba renunciando al necesario liderazgo institucional. Es cierto que cada vez es más difícil conectar con nuevas generaciones de la sociedad, por eso abogamos por elaborar un nuevo discurso de cara al futuro sin que eso suponga renuncia ideológica.
Divorcio con la sociedad
-¿Va a ser la nueva Diputación una pieza en la estrategia nacionalista en defensa del derecho de decisión?
-El derecho de decisión no es una cuestión nacionalista, estamos hablando de ese derecho en clave democrática y no nos gustaría que esa reivindicación fuera interpretada como algo nacionalista o frentista. Dijimos que íbamos a poner los siete junteros al servicio de una Guipúzcoa moderna, avanzada, justa, en primera línea, al servicio de una buena gestión, de una necesaria catarsis en el nacionalismo. Si nos decantamos por el PNV, no vamos a facilitar ninguna estrategia frentista ni acumuladora de fuerzas, ése no es el mensaje que nos ha lanzado la sociedad. Soy de los que opinan que la construcción nacional y social se hace sobre todo con la construcción día a día desde las instituciones. Como abertzale no soy amigo ni de atajos ni de manifiestos y soflamas grandilocuentes y románticas que, si bien pueden producir efervescencias momentáneas, llevan al final a una frustración.
-Plantean también una propuesta de cambio y transparencia en el funcionamiento de las instituciones forales. ¿El PNV lo aceptará?
-La sociedad guipuzcoana ha mandado un mensaje muy claro, así no podemos seguir, el divorcio entre la sociedad y la política es cada vez mayor y vemos necesario establecer unas pautas de comportamiento honesto, transparente y limpio. Estamos satisfechos de la buena acogida que ha tenido nuestra propuesta en el PNV y en el PSE.
-Pues EB dice que hasta el momento ustedes se han opuesto a todas esas medidas por la transparencia desde el gobierno foral.
-EB está manipulando esta cuestión de una forma patética. Dicen que nos negamos a constituir una comisión de investigación para el caso de la Hacienda de Irún. Lo único que dijimos nosotros, al igual que PNV y PSE, es que a instancias de la Fiscalía todavía no se daban las condiciones para que se constituyera esa comisión de investigación que se va a formar en breve en las Juntas.
-¿El diputado de Hacienda será de EA?
-Sí.
-¿Los proyectos estratégicos para Guipúzcoa condicionan tanto?
-Existe una sensación, en gran medida real, de que Guipúzcoa está perdiendo muchos trenes respecto a otros territorios de la comunidad autónoma. Tal vez por la complejidad de la sociedad guipuzcoana, por su pluralidad, por la propia idiosincrasia, los debates se dilatan en exceso y nosotros no somos capaces de poner en marcha esos proyectos estratégicos.






